ATS Web (Con información de HealthDay)

Haber escapado de alguna relación sin salida, que se prolongó durante demasiado tiempo, o lamentar la participación en un romance, fueron algunas de las situaciones más citadas por adultos estadounidenses cuando se les preguntó acerca de las cosas que desearían haber hecho de otra manera en su vida, en una investigación psicológica, realizada por Investigadores de La Escuela Kellogg de la Universidad de Gerencia del Noreste y la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.

El estudio, que tiene como autor principal al psicólogo y profesor de marketing de la Universidad de Gerencia del Noreste, Neal Roese, reúne conclusiones de encuestas realizadas a 370 adultos, con edades comprendidas entre los 19 a 103 años, donde se les pidió describir en detalle cada una de las decisiones que constituyen parte de sus remordimientos de vida.

En tal sentido, alrededor del 18% por ciento lamentó su participación en un romance. Muy cerca se manifestaron los remordimientos sobre la familia (16 %), la educación (13%) y la carrera (12%), las finanzas (10%) y la crianza de los hijos (9 %).

Las mujeres fueron más propensas a arrepentirse de las relaciones amorosas o familiares que los hombres. De hecho, alrededor del 44% de los pesares descritos por las mujeres fueron errores de relación, en comparación con 19% de los hombres.

De acuerdo con el análisis del autor, tales diferencias pueden tener que ver con situaciones ya conocidas por los psicólogos, como es el hecho de que las mujeres culturalmente cargan con el rol de mantener y preservar las relaciones, haciendo muy espontáneo que, cuando las cosas van mal, ellas mismas piensen que lo podrían haber hecho de otra manera.

Los hombres, por otro lado, fueron más propensos a tener remordimientos por el trabajo o la educación, mostrando un 34% de incidencia en causas de ese tipo, comparado con 26% de las mujeres.

Muchos de los lamentos en torno al trabajo tuvieron que ver con la pérdida de oportunidades, manifiesta en acciones como: rechazar una propuesta laboral en lugar de tomarla, o evitar riesgos que podrían haber significado una carrera más satisfactoria. Aquellos con menos educación mostraron mayor probabilidad de lamentar la educación, y aquellos con mayor nivel educativo eran más propensos a lamentar errores en la carrera.

La impresión general del estudio divulgado a través de la publicación en línea Ciencias Sociales psicológicas y de personalidad, respecto a las frustraciones asociadas a ésta última variable, es que las áreas laborales no necesariamente iban asociadas a las pasiones interiores porque, a medida que la gente se eleva más alto en la llamada cultura occidental, existe una percepción de mayores oportunidades. Paradójicamente, las oportunidades abrían campo a la posibilidad de conseguir más…haciendo de las oportunidades un importante combustible en la experiencia del arrepentimiento.

En la encuesta, las personas eran libres para describir un lamento a corto plazo o un pesar que se quedó toda la vida. A corto plazo, los lamentos aludieron cosas que la gente hizo, como por ejemplo: golpear accidentalmente a alguien, “responder a todos" en un correo electrónico, u olvidarse de llamar a mamá en el Día de la Madre. Pero los remordimientos de larga duración fueron más a menudo sobre asuntos que la gente dejó de hacer, como: expresar sus sentimientos a un ser querido o tomar un riesgo profesional.

Sobre ese aspecto, también pudo notarse en el estudio, que la racionalización de las acciones que generan el remordimiento viene muy influida por el paso del tiempo, por tanto la tendencia es justificar el error a medida que pasan los años. Mientras que cuando el remordimiento lo genera la inacción, las personas ya olvidan las barreras que le impedían tomar una determinada acción, recordando sólo el hecho de que no lo intentaron.

Respecto a las conclusiones de esta investigación, el profesor de psicología de la Universidad DePaul en Chicago, Joseph Ferrari, resaltó que más allá de que el arrepentimiento es una parte esencial del ser humano, porque vendría siendo la emoción fundamental que estimula a las personas a evitar futuros errores, lo mejor ante estos aspectos, es reflexionarlos sin permitir que esa lamentación domine la emoción de vida: “Lo ideal es poder mirarse más en términos de fortalezas, que en debilidades, procurando valorar y disfrutar lo que se tiene”.

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