ATS Web (con información de ScienceDaily)

En un artículo que puede representar una excelente noticia para los vegetarianos que no consumen productos lácteos, y para los veganos, que no consumen alimentos a base de animales, un grupo de científicos identificó a las algas marinas como una potencial fuente alimenticia con elementos nutritivos útiles para conservar la salud cardíaca.
 
De acuerdo con el material publicado recientemente en el Diario de Química Agrícola y Alimentaria de los Estados Unidos, escrito por los investigadores María Hayes, Ciarán Fitzgerald, Eimear Gallagher y Deniz Tasdemir, diversas algas y "macroalgas" podría competir con los productos lácteos como fuente de los llamados "péptidos bioactivos”, componentes que determinan importantes funciones fisiológicas y modulan diferentes procesos regulatorios como la presión sanguínea y la protección inmunológica.

El estudio plantea que las algas marinas no sólo proporcionan nutrición, sino que también tienen un efecto similar a la medicina en el tratamiento o la prevención de ciertas enfermedades.

“Las algas son una fuente nutricional alternativa de una riqueza que se ha descuidado”, afirman los autores, al tiempo en que señalan que en culturas del Asia oriental y otras regiones, han comido algas desde hace siglos. Por ejemplo, en Japón siempre ha sido muy común la ingesta de Nori, en la costa de Europa la de una alga llamada dulse, y la palahalaha limu en la cocina hawaiana nativa.

Partiendo de la revisión de casi 100 estudios científicos, que sostienen que algunas proteínas de algas marinas contribuyen a reducir la presión arterial casi como los populares fármacos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA), pudo concluirse que funcionan igual que los péptidos bioactivos presentes en productos lácteos.

Como conclusiones finales del estudio, el grupo de científicos determinó que, por la variedad de especies de macroalga, los entornos en los que se encuentran, así como su facilidad de cultivo, constituyen una fuente, poco explotada, de compuestos bioactivos, que requieren un mayor esfuerzo para aprovechar plenamente su potencial de uso y posterior entrega a los consumidores de los productos alimenticios.

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