La Enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria que puede afectar a cualquier porción del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano. Es una enfermedad que afecta, sobre todo, a gente joven de ambos sexos. Es autoinmune y se desconocen específicamente sus causas, aunque algunos factores genéticos y ambientales podrían precipitarla.  Es crónica, evoluciona en brotes (fase activa) de intensidad muy variable, alternando con remisiones (fase inactiva). Tanto la duración del brote, como la de la remisión, son muy variables.

Esta enfermedad inflamatoria intestinal que puede afectar a todo el grosor de la pared intestinal (lo que llamamos afectación transmural)  puede aparecer de manera simultánea en varios segmentos del aparato gastrointestinal, siendo normal la pared del tubo digestivo entre las zonas afectadas. La zona más frecuentemente implicada es la zona final del intestino delgado (íleon) y el ciego (hasta un 40-50% del total de pacientes).

Para el doctor Guillermo Veitia, gastroenterólogo del Servicio de Gastroenterología del Hospital Vargas de Caracas, los principales síntomas son la diarrea con evacuaciones con moco y sangre, dolor abdominal tipo cólico y sensación de evacuación incompleta o tenesmo rectal.

“Cuando el paciente consulta por síntomas que parecen corresponder a una enfermedad inflamatoria intestinal, el gastroenterólogo realizará estudios como exámenes de heces seriado y colonoscopia con toma de muestra para biopsi, a que lo ayudarán a hacer el diagnóstico”, afirmó Veitia.

Veitía comenta que la desnutrición proteico energética es una complicación de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal y afecta entre 5 y 7 de cada 10 pacientes con enfermedad de Crohn. Las causas de la desnutrición es multifactorial y puede ser explicada por déficit de ingesta, incremento del metabolismo, pérdidas proteicas intestinales y mala absorción.

“La dieta debe ser individualizada según la tolerancia de cada paciente: Se les debe recomendar que, cuando introduzcan un alimento nuevo, lo hagan con otros que ya sabe que le sientan bien. Así, podrá ir viendo cuáles son los que tolera y cuáles son los que no tolera. Si el paciente no encuentra relación entre un alimento y los síntomas digestivos, no es necesario eliminarlo de la dieta. La tolerancia a los alimentos puede ser distinta según se encuentre o no en fase de actividad o recaída”, explicó.

Es importante que los pacientes, además, eviten comidas abundantes y que distribuyan los alimentos diarios en 5 ó 6 tomas, procurando comer pequeñas cantidades.

 “Entre los alimentos que generalmente son bien tolerados están: espárragos, papas, arroz , pastas sin salsas, carnes rojas o blancas sin grasas, pescado a la plancha, manzanas, plátano, peras, zanahoria, limón. Aquellos que no suelen tolerarse bien: Cebolla, coliflor, pimientos, guisantes, lentejas, garbanzos, papas fritas, ciruelas, higos, leche entera, queso graso, huevos , manteca, mantequilla, tocino, carnes grasas, embutidos, frituras, mayonesa, aceites, salsas y picantes", acotó

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