Ana Irina Rodríguez
 
Considerado uno de los hallazgos científicos más significativos del siglo XX, hito esencial de la revolución femenina, por brindar a la mujer la posibilidad de planificar su vida más allá del rol de esposa y madre, la píldora anticonceptiva constituye hoy uno de los métodos contraceptivos más populares, con un índice de uso mundial de 100 millones de mujeres.

Básicamente su fórmula oral funciona gracias a dos hormonas sexuales femeninas (estrógeno y progestina) que combinadas en medidas precisas evitan la liberación de óvulos del ovario y generan condiciones orgánicas que imposibilitan el ingreso del esperma a zonas donde sea posible una fecundación, evitando así el desarrollo de un embarazo.

Por ello, teniendo en cuenta los procesos orgánicos en los que interviene un anticonceptivo oral, y las consecuentes alteraciones que podría generar si se tomara bajo un cuadro de salud no idóneo, la ingesta de la píldora debe hacerse bajo control médico, atendiendo las recomendaciones específicas del ginecólogo.

De acuerdo con el doctor Phil Smits, autor de múltiples publicaciones científicas, y jefe de la Unidad de Negocios de Mujeres de Salud Global de Bayer Schering Pharma, Alemania, el desarrollo de mejorías en la píldora ha ido avanzando en la tendencia de proveer una protección adecuada y efectiva con la menor cantidad de hormonas posible, y algunos beneficios agregados más allá de la anticoncepción, como pueden ser el favorecimiento en la apariencia de la piel y el cabello, así como la paliación de síntomas físicos y psicológicos del síndrome premenstrual.

Concretamente, se comienzan a ofrecer en el mercado versiones con menor cantidad de estrógenos -20 mg de etinilestradiol, en lugar de las dosis tradicionales de 30 mg-, y con progestinas de versiones sintetizadas más similares a la progestina natural, para reducir las propiedades androgénicas, que en oportunidades podían generar efectos secundarios como crecimiento de vello en lugares inusuales.

Además, según explica el Dr. Smits, especulando con otras variables de mejoría, esta nueva formulación de 20 mg de etinilestradiol, que llevó el conocido régimen de administración de 21 pastillas activas a 24, permite que el efecto anticonceptivo perdido, en caso de un olvido en la ingesta, también sea menor.

Por otra parte, recientemente se ha presentado en Europa y los Estados Unidos una nueva píldora con estrógeno natural que se asocia a un perfil metabólico más favorable, que implica una menor retención de líquidos e hipersensibilidad en los senos, conocidos efectos secundarios de la píldora de estrógenos sintéticos.

“Según lo demuestran estudios clínicos, esta nueva píldora que, se espera que llegue a Venezuela para el próximo año, también ayuda a controlar de un 30 a 40% de las mujeres que sufren menstruaciones muy abundantes, o profusas”.

Anticoncepción masculina

Tras el tema de la anticoncepción oral ha existido siempre la esperanza de desarrollo de una píldora masculina, en cuya investigación la ciencia y la industria farmacéutica han invertido cuantiosas sumas de dinero. Sin embargo, el especialista alemán nos aclara que una de las conclusiones de la experiencia en ese campo, es su improcedencia por resultar una idea compleja y de poco sentido práctico.

“Técnicamente es casi imposible desarrollar un producto anticonceptivo oral masculino que sea conveniente, efectivo y que al mismo tiempo sea seguro, pues es mucho más difícil inhibir millones de espermatozoides que se producen no todos los meses sino todos los días, en contraposición al control de un huevo que podría ser fertilizado por cualquiera de esos espermatozoides”.

Asimismo, aclara que a veces estas expectativas tampoco tienen en cuenta factores no tan científicos, como puede ser la naturaleza de la relación con la pareja sexual, ya que la mujer no confiará su protección anticonceptiva a alguien con quien no tenga establecido un cierto vínculo de confianza, posibilidad remota en relaciones sexuales casuales no estables.

“Por esa razón, al menos en Bayer, hemos llegado al fin de ese programa de estudio de la anticoncepción masculina, después de 25 años de investigación al respecto” concluye.

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