ATS Web (con información de MX)

La madurez física en los niños está llegando antes que nunca. El actual desarrollo biológico, hace que el cuerpo de un niño de 18 años hoy, equivalga al de uno de 22 años en 1800, ya que, a grandes rasgos, la edad de la madurez sexual en los varones se ha reducido en alrededor de 2,5 meses por cada década transcurrida desde mediados del siglo 18, lo cual hace que la franja de edad en que los jóvenes son sexualmente maduros, pero no considerados socialmente adultos, se extienda.

La demostración de esta tendencia, que ya se había establecido en niñas y que hasta ahora había resultado difícil de descifrar en los niños, constituye parte de un trabajo de investigación desarrollado por el demógrafo Joshua Goldstein, director del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Rostock, Alemania, con uso de datos de mortalidad de Suecia, Dinamarca, Noruega, Gran Bretaña e Italia.

El uso específico de esos datos demográficos, se planteó en la idea de comparar las variaciones evidenciadas a lo largo del tiempo en la tendencia llamada “Accident hump” (en español, joroba de accidente), que es un fenómeno demográfico de aumento en las probabilidades de muerte de los hombres, cuando su producción hormonal alcanza el máximo nivel posible.

La tendencia viene dada, porque en ese punto de madurez física los jóvenes manifiestan un comportamiento más aventurado, participando en acciones quizá más imprudentes o negligentes, que pueden implicar una alta propensión al peligro, conduciendo a un aumento en el número de accidentes fatales.

El máximo de la joroba de accidente se produce en la fase tardía de la pubertad, después de que los machos alcanzan la capacidad reproductiva y experimentan cambios en la voz, en tal sentido, Goldstein asoció que la edad de la madurez sexual es cada vez más joven desde el momento en que demográficamente la joroba de accidente comenzó a ocurrir más temprano.

La razón de ese fenómeno de maduración precoz de los niños, al igual que de las niñas, es probablemente porque los entornos de nutrición y enfermedades son cada vez más favorables a su desarrollo, haciendo que los investigadores vean por primera vez cómo ambos géneros han sido igualmente sensibles a cambios del entorno.

Como conclusión destacada de esta investigación, está el hecho de que básicamente las fases biológicas y sociales en la vida de los jóvenes se distancian, pues mientras se hacen adultos antes, en un sentido biológico, alcanzan más tarde sus papeles sociales y económicos de adulto.

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