(Con información de SD)

De acuerdo con un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad McMaster, Canadá, con financiamiento de la Asociación de Productores Lecheros de ese país, la leche es el líquido más eficaz para combatir la deshidratación en niños, colocándose por encima del agua y las llamadas bebidas deportivas.

La investigación, que será próximamente presentada al Grupo de Trabajo Europeo para la XXVII Conferencia Bienal de Fisiología Pediátrica, que se celebrará entre el 19 y 23 de septiembre en la Universidad de Exeter en el Reino Unido, resulta un importante aporte durante el clima caliente del verano, cuando precisamente los niños juegan y hacen ejercicios al aire libre.

El experimento principal del estudio, que consistió en medir los niveles de hidratación de un grupo de niños de edades comprendidas entre los 8 y 10 años, que habían bebido una copa de leche luego de realizar ejercicio en una cámara climática, demostró que la leche reemplaza el sodio perdido a través del sudor y ayuda al cuerpo a retener mejor sus líquidos de reserva.

Teniendo en cuenta el hecho de que los niños se deshidratan durante el ejercicio, sobre todo antes de ir a una segunda ronda de juego, Brian Timmons, investigador principal del estudio y director de Investigación de Salud Infantil y del Programa de Medicina del Ejercicio de McMaster, destacó la importancia de asegurarse de que tomen suficiente líquido, favoreciendo en este paso la ingesta de leche, que en escala comparativa resultó mejor posicionada que una bebida deportiva o el agua, por ser una fuente de proteína de alta calidad, carbohidratos, calcio y electrolitos.

“Además, la leche proporciona proteínas que necesitan los niños para el desarrollo y el crecimiento muscular que no se encuentra en las otras bebidas”- aseguró Timmons, quien también es profesor asistente de pediatría de la Escuela de Medicina Michael G. DeGroote.

Para el especialista, los niños activos y los adultos no beben lo suficiente para mantenerse hidratados durante el ejercicio, lo que a menudo conlleva una "desventaja de hidratación", al iniciar el siguiente período de ejercicio. 1% de esa deshidratación puede tener hasta una disminución del 15% en el rendimiento, con un aumento del ritmo cardíaco, la temperatura central y una menor capacidad para seguir adelante, y un riesgo de deshidratación más importante que activa enfermedades relacionadas al calor, tales como insolación.

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