Ana Irina Rodríguez

Cuando se alude al tema de la salud masculina, las pesquisas urológicas salen a relucir como un tema recurrente, por ser la vía de diagnóstico y prevención de problemas en esa área orgánica que concentra las funciones urinarias y reproductivas del varón.

Según explica el doctor Amado Bechara, urólogo y profesor de urología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y presidente de la Sociedad Argentina de Urología, más allá de que existan acciones que mejoran todas las funciones del organismo, como son: evitar excesos de tabaco, alcohol, drogas o estrés, así como practicar regularmente alguna actividad física aeróbica, de acuerdo a la edad del paciente, son diversas las patologías que se pueden presentar de forma más o menos común en esta especialidad.

Incidencias de acuerdo a la edad

Como en cualquier especialidad médica, en materia urológica, cada edad implica suceptibilidades o exposición a riesgos particulares, que plantean mayores probabilidades de incidencia en determinadas afecciones.

En un recuento de las patologías urológicas comúnmente diagnosticadas en el rango de edades más jóvenes, el doctor Bechara especifica que las litiasis o cálculos renales son las más recurrentes. Asimismo, existe una incidencia de disfunción sexual, por problemas de eyaculación rápida o no controlada, y disfunción eréctil, en una proporción menor al 50% de varones jóvenes que consultan.

Sobre episodios por infecciones de transmisión sexual, el especialista expone que se han hecho menos frecuentes, gracias a la promoción del uso del condón, que en cierta manera ha cosechado como éxito una mayor conciencia respecto a la protección sexual.

Ya en el rango de edades contempladas entre los 40 y 70 años, se hace frecuente la aparición disfunción eréctil que tiene una prevalencia variable que afecta un 50% de varones: “Uno de cada dos varones que nos consulta suele estar teniendo dificultades para mantener una erección”.

A partir de los 50 años, Bechara puntualiza que también aumenta la frecuencia de aparición del llamado adenoma de próstata, que es un crecimiento benigno muy común en esta glándula, cuyo origen de aparición exacto aún se desconoce, más allá de sospechas asociadas a causas hormonales.

Éste problema se hace manifiesto con síntomas como: dificultad, ardor o urgencia al orinar, generando incomodidades diurnas y nocturnas que obligan al afectado a buscar tratamientos médicos eficaces para aliviarlos.

La incidencia del cáncer de próstata es otro aspecto a concientizar acerca de la importancia de realizarse controles urológicos periódicos, vitales para una detección precoz que permita aplicar tratamientos radicales con fines curativos.

Sobre ese último riesgo Bachara concluye: “Si bien no se presenta con la misma frecuencia del crecimiento benigno, lo aconsejable es que a partir de los 50 años, el varón consulte al menos cada doce meses al urólogo para que examine su próstata, y a través de un examen de sangre con marcador prostático vea si hay indicios de alguna patología maligna, para que se pueda diagnosticar y tratar adecuadamente”.

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