Mariel Cabrujas

Una discusión en el trabajo le provocó una fuerte acidez estomacal. Este síntoma se fusionó al dolor punzante en el estómago y a la sensación de pesadez que acompañaban a Santiago Paredes desde hace varias semanas.

La sospecha de que algo andaba mal llevó al abogado de 36 años al gastroenterólogo y su duda fue certificada: Tenía gastritis causada por la bacteria Helicobacter pylori, que habita en alimentos y agua potable contaminados.

La invasión de esta bacteria junto al uso indiscriminado de
antiinflamatorios (recetados para el dolor, malestar e inflamación) son los principales responsables de la aparición de esta enfermedad en los venezolanos, según advierte Saturnino Fernández, presidente de la Sociedad Venezolana de Gastroenterología (SVG).

Una dieta rica en frituras, condimentos y picante colaboran con la
aparición de este padecimiento, así como también el exceso de bebidas alcohólicas. Por su parte, los buenos hábitos alimenticios frenan la llegada de la gastritis cuando no ha sido inducida por la Helicobacter o el abuso de medicamentos y pueden prevenir la reincidencia en quienes ya han sido diagnosticados.

Mejor prevenir que lamentar

La acidez constante, regurgitación, inflamación del abdomen y la
sensación de pesadez o de llenura son algunos síntomas de la gastritis.

Ante cualquiera de estos signos hay que acudir a consulta para ser diagnosticado, identificar el agente causante y tratarlo. Fernández recordó que algunas cepas de la Helicobacter pylori pueden propiciar la aparición del cáncer, de allí la importancia de no descuidarse con la bacteria.

También, recomendó mantener a raya al estrés, pues estimula la sobreproducción de ácidos en el estómago y acelera el ardor característico de la gastritis.

Alimentación que el estómago agradecerá

Maricel Carvajal, profesora de la Escuela de Nutrición y Dietética de
la Universidad Central de Venezuela, aconsejó a las personas con gastritis preparar los platos al vapor o a la plancha y consumir las proteínas con moderación.

Desayunar temprano, realizar una merienda en la mañana y otra en la
tarde, son claves para evitar que los ácidos actúen sobre el estómago
sin que haya alimentos en él.

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