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Golosinas dulces y saladas, así como las comidas rápidas parecieran ser los alimentos más fáciles de introducir en los planes alimenticios de los más pequeños de la casa. Sin embargo, cumplir con el requerimiento de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas, de consumir desde temprana edad al menos 400 gramos diarios de vegetales y frutas, no es una tarea imposible.

Tener a los vegetales y a las frutas como invitadas frecuentes a la mesa, es una inversión a corto y a largo plazo en la salud de los niños. Los antioxidantes que poseen estos alimentos, frenan los procesos de inflamación y antioxidación que ocurren en las células, contribuyendo en la prevención de problemas de salud crónicos.

Además, las frutas y vegetales son una herramienta más en la lucha en contra de los catarros comunes y el ataque de los virus, pues poseen sustancias que fortalecen al sistema inmune, volviéndolo más fuerte para repeler las agresiones externas.

Los especialistas aconsejan ser incorporar  a estos alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes en la dieta complementaria, antes de traer a la mesa aquellos más dulces que sean aceptados de manera más fácil.

Tener en cuenta que los niños aprenden a comer por imitación de sus mayores, es de vital importancia si se quieren lograr mejores resultados. Observar a sus padres degustar los vegetales y además, escucharlos conversar sobre los beneficios que otorgan y la función que tienen en el organismo, son estímulos que contribuirán en la aceptación del alimento.

Asimismo, es de utilidad saber que las verduras y frutas pueden ser ubicadas como ingredientes del primer plato o acompañamiento del segundo, para así evitar que toda la atención gire en torno a ellos.

Preparar ensaladas  variadas y verduras todos los días, así como colocar en la un frutero en la cocina, son medidas que se traducirán en una tolerancia mayor hacia este tipo de alimento.

Las frutas ricas en vitamina C como los cítricos, el kiwi, el melón, las fresas o las frutas tropicales son buenas opciones para los menores de edad, pues además de ofrecer un buen aporte de fibras, son capaces de prevenir la oxidación de las células y la aparición de algunas enfermedades metabólicas.

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