MC – Con información de agencias

Una investigación reciente, realizada por científicos del Centro de Investigación en Epidemiología y Salud Poblacional del Hospital Paul-Brousse en París (Francia) sugiere que la memoria, el razonamiento y la comprensión pueden comenzar a disminuir su potencial a partir de los 45 años de edad.

"La ciencia creía que la capacidad cognitiva no disminuía antes de los 60 años. Pudimos mostrar un declive cognitivo en individuos de 45 a 49 años", aseguró Archana Singh-Manoux, autora de la investigación.

La autora recordó que investigaciones anteriores demuestran pequeñas diferencias en el rendimiento cognitivo a una edad más temprana, información que ha servido para predecir un aumento en el riesgo de demencia a posterior. “Estos hallazgos deben ponerse en el contexto de la relación entre la función cognitiva y la demencia”, apuntó Singh-Manoux.

Comprender el envejecimiento cognitivo podría permitir una identificación precoz de los que están en riesgo de demencia, comentó Singh-Manoux.

Para el informe que aparece en la edición del 5 de enero de la revista BMJ, se recolectaron datos sobre casi 5200 hombres y 2200 mujeres que participaron en el estudio de cohortes Whitehall II. El estudio, que comenzó en 1985, siguió a funcionarios públicos británicos desde los 45 hasta los 70 años de edad.
Se evaluó tres veces la función cognitiva de los participantes en un periodo de diez años, a partir de 1997.
Los investigadores evaluaron la memoria, el vocabulario, la audición y la visión.

El grupo de Singh-Manoux halló que con el tiempo, las puntuaciones de las pruebas para las habilidades de memoria, razonamiento y vocabulario descendieron. El declive fue más rápido entre los participantes de más edad, añadieron.

Entre los hombres de 45 a 49, las habilidades de razonamiento declinaron en casi 4% mientras que y para los de 65 a 70, la disminución fue de casi 10%. En el caso de las mujeres, el declive en el razonamiento se acercó al 5% en las que tenían de 45 a 49, y se registró 7% en aquellas que tenían de 65 a 70 años.

"Una mayor concienciación sobre el hecho de que nuestro estado cognitivo no permanece intacto hasta la vejez podría llevar a los individuos a realizar cambios en el estilo de vida y a mejorar la salud cardiovascular, para reducir el riesgo de resultados cognitivos adversos a una edad avanzada", señaló Singh-Manoux.

Dirigirse a los pacientes que tienen factores de riesgo de enfermedad cardiaca como la obesidad, la hipertensión y el colesterol alto quizás no solo proteja sus corazones, sino que también prevenga la demencia en la vejez, afirmaron los investigadores.

Acciones para un cerebro sano

La evidencia científica le ha atribuido a la glucosa, al oxígeno y al vínculo social, la responsabilidad de alimentar al cerebro. Por ello, la adopción de una dieta balanceada cumple funciones vitales para mantenerlo en buen estado y evitar la aparición de enfermedades neurodegenerativas.

El consumo habitual de proteínas de origen animal (pescado, pollo, carne de res, leche y huevos), ácidos grasos omega 3- provenientes de los pescados azules y los frutos secos-, así como la inclusión de vegetales, frutas y fuentes de fibras son hábitos necesarios para conseguir el fin, según comenta el neurólogo Ciro Ganoa.

Con cada actividad física que se realiza, se estimulan las neuronas para que se conecten y envíen las directrices al resto del organismo, se segrega noradrenalina, cuya función es mantener el estado de vigilia y atención, así como también se mejora la memoria y se disminuye el dolor crónico, gracias a la producción de las endorfinas.

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