Equipo A Tu Salud Web – Con información de remediospopulares.com
 
Este comportamiento consiste en la ingesta compulsiva de grandes cantidades de alimentos ricos en calorías (mediante atracones a escondidas) para luego eliminarlos del organismo con purgas como vómitos autoinducidos, laxantes, diuréticos, enemas, ayunos desordenados y, en algunos casos, la práctica de ejercicios excesivos e incontrolados.
 
   La bulimia es causada por la ansiedad y preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico. Muchas veces resulta difícil detectar la persona que sufre de bulimia, ya que, a diferencia de los anoréxicos cuyo problema de falta de peso se hace evidente. Por lo general, la bulimia no se asocia a una modificación importante del peso corporal como para suponer un signo de alarma e incluso comer sin problemas cuando se encuentra con otras personas.
 
   Sin embargo, existen conductas evidentes asociadas a este trastorno:
 
Preocupación obsesiva por la comida.
Miedo excesivo e incontrolado de engordar.
Desaparición inexplicable de grandes cantidades de alimentos.
Constante idas al baño después de las comidas.
Insatisfacción con respecto a su propio cuerpo.
Desmedido afán de perfeccionamiento.
Frustración y depresión (al no lograr sus expectativas).
Cambios frecuentes de ánimos.
 
   En cuanto a los signos físicos que presentan las personas con bulimia, se puede apreciar, al inicio, erosiones en el esmalte dental, caries, inflamación en las encías y en la lengua y faringitis debido a la acidez del vómito, piel arrugada por la deshidratación, estreñimiento, problemas digestivos y debilidad muscular a causa del desequilibrio producido por la pérdida de minerales esenciales en la diarrea.
 
   Luego, a medida que avanza este trastorno, la persona pueden desarrollar complicaciones médicas importantes, por ejemplo: colon irritable, hernia de hiato, y riesgo de apendicitis (por el abuso de laxantes), perforación del esófago; alteraciones metabólicas como descenso de glucosa o alteraciones de los iones en sangre, alteraciones renales (por el exceso de diuréticos) y cardiacas como arritmias que, de no ser tratados a tiempo, pueden tener consecuencias fatales.
 
   Debido a que la bulimia ataca principalmente a los adolescentes, se les recomienda a los padres:
Mantener una relación estrecha con el hijo o hija adolescente, ya que la falta de comunicación, según los expertos, es un factor de riesgo de este trastorno.
 
Evitar dar excesiva importancia a las dietas y al peso. Unos padres obsesionados por el peso o por la imagen no son el mejor ejemplo para un adolescente.
 
Hacer que el hijo o hija comprenda y acepte su cuerpo y los cambios que está experimentando a raíz de la adolescencia.
 
Establecer unos hábitos alimentarios adecuados en el hogar para evitar la bulimia como los siguientes:
 
No dejar que el hijo ingiera los alimentos solo viendo la televisión y eligiendo las comidas que más les apetecen.
Establecer un horario fijo de comidas.
Hacer hincapié en el desayuno, ya que existen estudios que demuestran que saltarse esta comida aumenta el riesgo de padecer bulimia.
 
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