Equipo A  Tu Salud Web – Con información de pulevasalud.com

 

A nivel físico y metabólico, nuestro organismo comienza a responder de forma diferente. Es difícil determinar el momento en que este inicia el proceso involutivo. Probablemente el envejecimiento (al contrario que el crecimiento) no es un fenómeno genéticamente programado y viene determinado por multitud de factores y sobre todo, hábitos de vida. En este aspecto, la actividad física y la alimentación es lo que está en nuestras manos para poder manejar en la medida de lo posible este proceso. 

 

   El dato más evidente es que aparece una caída del sistema hormonal, testosterona en los hombres y estrógenos en las mujeres. Este cambio en el clima hormonal es el mayor responsable en todos los cambios metabólicos y como consecuencia, físicos que aparecen en el organismo. 

 

 

   Otro factor importante es el descenso del ritmo metabólico. Nuestro organismo cada vez necesita menos energía para el mantenimiento de las funciones vitales, es más fácil que se acumule grasa de reserva intraabdominal en el hombre y en el vientre bajo en la mujer. 

 

 

   Como consecuencia de los cambios mencionados anteriormente, se producen una serie de efectos que debemos tener en cuenta, ya que muchos de ellos podemos regularlos en gran medida con el ejercicio físico y la alimentación. El más habitual es el aumento de peso; la tendencia a la acumulación de grasa por el descenso de la tasa metabólica unida a malos hábitos de alimentación provoca la aparición de esa "barriguita de los cuarenta".

 

 

   Un programa de entrenamiento y una correcta alimentación, por una parte mantendrán el metabolismo elevado y por otra producirán un consumo calórico más alto, evitando la formación de grasa. 

 

 

   Si hacemos ejercicio, notaremos que en esta década, la recuperación es más lenta, se tarda más en recuperar el nivel funcional para la siguiente carga de entrenamiento. Se hace necesaria una mayor recuperación, las cargas no pueden ser tan altas y a largo plazo, el rendimiento deportivo comienza a disminuir, sobre todo en especialidades de fuerza.

 

 

   Por una pérdida de la masa muscular, menor capacidad de nutrición del cartílago y el comienzo de la aparición de la osteoporosis en la mujer, el sistema músculoesquelético es más vulnerable a agresiones de impactos y tracciones. Ciertas actividades de impacto y fuerza máxima pueden suponer un riesgo importante de lesión.

 

 

 

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