Equipo A Tu Salud Web – Con información de Serie Científica Latinoamericana

La inactividad física se ha convertido en la segunda causa de muerte en el ámbito mundial, solo por debajo de la hipertensión arterial, afirmó Víctor Matsudo, uno de los nueve expertos en nutrición y salud pública que participaron como ponentes en el Simposio de la Serie Científica Latinoamericana realizado en Guarujá, Brasil, el pasado 16 de agosto.

   Matsudo, profesor de la Universidad Gama Filho de Sao Paulo, alertó que el sedentarismo está matando al mismo número de personas que fallecen por enfermedades relacionadas con el tabaquismo en todo el planeta.

   Resaltó que sentarse dos horas al día frente a la televisión aumenta 15% la mortalidad, el riesgo de diabetes y de sufrir un colapso cardiaco. Citó además un estudio reciente realizado en Japón, en el que se demuestra que las personas que caminan 20 minutos al día reducen en 27 % el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2; además, las personas que no hacen una caminata de entre 15 y 30 minutos diarios acortan su vida entre 3 y 5 años además de que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer.

   Matsudo considera que un programa de política pública que involucre la promoción de la actividad física es capaz de responder a 60% de todas las enfermedades que atienden los sistemas de salud en Latinoamérica. Se trata, dijo el experto en medicina deportiva, de crear una agenda de ciudadanía activa que incluya a las familias, las personas con alguna discapacidad física e incluso las mascotas. “No buscamos hacer atletas, sino rescatar las actividades básicas como caminar, subir escaleras, cosas así”, explicó.

   Los participantes en el simposio, dedicado este año al Equilibrio Energético, emplazaron a los gobiernos de América Latina a impulsar más decididamente los programas de actividad física y estilos de vida saludables para contrarrestar el incremento de las enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y el cáncer.

   El doctor Fernando Lavalle, presidente del comité responsable de la Serie Científica Latinoamericana, advirtió que los países de la región enfrentan desafíos de primer mundo -como la obesidad y sus consecuencias- con sistemas de salud todavía en vías de desarrollo. El doctor Lavalle refirió que en el caso de México, al menos 70% de los adolescentes y adultos son sedentarios, lo que ha convertido a ese país en uno de los primeros lugares en materia de obesidad en el ámbito mundial.

   La primera jornada del Simposio sobre Equilibrio Energético convocó a más de 130 expertos en materia de nutrición, endocrinología y salud pública que disertaron sobre la importancia de combatir el sedentarismo y promover las actividades físicas como parte de una política pública que procure la salud.

   El doctor David Allison, profesor de la Universidad de Alabama, afirmó que todavía es necesario hacer estudios de mayor alcance para comprobar la relación entre el consumo calórico, la pérdida de peso y la reducción de la masa corporal. Al dictar la ponencia “Retos relacionados al uso de la energía: lo que sabemos, lo que no sabemos”, el especialista enumeró diversos estudios realizados en roedores, primates y seres humanos en los que se ha buscado demostrar la relación entre un menor consumo calórico y la pérdida de peso. Sin embargo, dijo, necesitamos estudios de largo plazo para poder llegar a conclusiones más sólidas.

   Otro factor determinante para el aumento de peso, dijo Allison, es que a partir de la década de los años ochenta, los trabajos son cada vez más en escritorio, lo que requiere un mayor actividad cerebral y una menor actividad física, “además de que hoy tenemos más estrés y esto provoca un mayor consumo calórico”.

Edulcorantes vs Peso

   El profesor de Epidemiología de la Universidad de Washington, Adam Drewnowsky, dictó la ponencia “La contribución de edulcorantes no calóricos para el manejo de la ingesta de energía y peso corporal”, en la que aseguró que los edulcorantes pueden ser una herramienta muy útil para el control de peso, aunque no son una “varita mágica”, pues su uso debe combinarse con actividad física.

   “El edulcorante satisface la necesidad del sabor dulce y a los 20 minutos de ingerir sucralosa o aspartame, el cuerpo no detecta si es un edulcorante o una kilocaloría real. De hecho, estudios han demostrado que los edulcorantes reducen la sensación o necesidad por lo dulce”, abundó el también Director del Centro de Nutrición y Salud Pública de la Universidad de Washington.

   Finalmente, el endocrinólogo Alfredo Halpern expuso que algunos medicamentos pueden ser aliados efectivos para el tratamiento de la obesidad; sin embargo, se debe recurrir al uso de fármacos sólo cuando se trate de un problema crónico, pues primero hay que buscar un estilo de vida más activo. Asimismo destacó que hasta el momento no se han reportado daños colaterales por el uso de estos medicamentos. “Lo que sabemos hasta ahora es que no hay evidencia de una afectación al organismo a largo plazo asociado a su uso”, refirió.

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