Equipo: Pfizer – ATS Web

La principal preocupación de médicos y pacientes luego de un trasplante es la reacción del cuerpo ante un nuevo órgano, ya que este crea reacciones inmunológicas. De allí radica la importancia de los inmunosupresores.

Estos fármacos son indispensables para garantizar la vida del órgano trasplantado, sin ellos es imposible que el cuerpo lo adopte como suyo, debido a que proviene de una persona que posee un sistema inmunológico diferente. Por esta razón, el paciente deberá continuarlos de por vida para evitar el rechazo.

Las condiciones del receptor son determinantes para que el médico decida cuál será el método farmacológico más efectivo luego del procedimiento quirúrgico.

El doctor José Benchimol, cirujano de Trasplante Renal de la Policlínica Metropolitana, explicó que la actividad antineoplásica antiviral y la prevención de enfermedades cardiovasculares son unos de los beneficios que tienen algunas de estas medicinas. A su vez pueden existir efectos negativos por la depresión no selectiva de las defensas del receptor, por lo que es más propenso a contraer infecciones bacterianas, virales, micóticas, entre otras. 

Por otra parte, el especialista recalcó que en Venezuela se realizan trasplantes de los siguientes tipos, en orden de frecuencia: riñones, córneas, médula ósea e hígado; dando como resultado que en la actualidad se encuentren aproximadamente 1.500 personas en lista de espera para recibir una donación.

El estilo de vida de estos pacientes tiende a cambiar por completo, por ello es necesario que lleven una vida saludable. La clave para una intervención exitosa se basa en seguir estrictamente las indicaciones médicas, asistir a todos los controles con los especialistas y ante cualquier síntoma no automedicarse ni restarle importancia. Deben  acudir a su equipo médico, para que les proporcionen la ayuda que necesitan, y así este nuevo proceso de vida continúe de la mejor manera posible.
 

Además de ser útiles en estos casos, los inmunosupresores también son utilizados en una amplia serie de enfermedades autoinmunitarias como la psoriasis, la enfermedad de Crohn, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y otras muchas enfermedades dermatológicas y sistémicas.
 

En el caso de enfermedades reumatológicas se utilizan para conseguir los siguientes objetivos: 1) Inducir o mantener la remisión de la enfermedad; 2) Reducir la frecuencia de recaídas o rebrotes en los diferentes procesos de la entidad; 3) Permitir reducir la administración de corticoides mientras se continúa manteniendo un adecuado control del proceso.

 

 

Comenta y se parte de nuestra comunidad