Fuente: Clínica Mayo – ATS Web

Un nuevo test que mide las proteínas dañadas por lesión del sistema nervioso, que se depositan en la sangre y en el  líquido cefalorraquídeo revela la tasa de progresión de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) en pacientes, de acuerdo a investigadores de la Clínica Mayo en Jacksonville, Florida; de la Universidad de Emory y la Universidad de Florida.
 

El estudio sugiere que este test, si es perfeccionado, podría ayudar a los médicos e investigadores a identificar a aquellos pacientes con mayor riesgo de progresión rápida de la enfermedad, a quienes  se les podría ofrecer nuevas terapias que se están desarrollando.
 

ELA— también conocida como enfermedad de Lou Gehrig, por el famoso beisbolista estadounidense Henry Louis "Lou" Gehrig, que la padeció, es una patología neurodegenerativa  progresiva causada por el deterioro de las neuronas motoras (células nerviosas) que controlan el movimiento muscular voluntario. La tasa de progresión varía ampliamente entre los pacientes, y la supervivencia a partir de la fecha de diagnostico puede ser de meses a 10 años o más, dice  Kevin Boylan, M.D., director médico de la Clínica de ELA de la Clínica Mayo de Jacksonville.
 

“En el cuidado de nuestros pacientes con ELA existe una necesidad de formas más fiables para determinar la rapidez con que la enfermedad está progresando”, dice el doctor Boylan, quien es el investigador principal del estudio. “Muchos investigadores de ELA han estado tratando de desarrollar una prueba de biomarcadores moleculares para la lesión del sistema nervioso de este tipo y es alentador saber que este test podría hacer eso. Debido a que las muestras de sangre se recolectan más fácilmente que en el líquido cefalorraquídeo, estamos especialmente interesados en seguir la evaluación de esta prueba en la sangre periférica en comparación con el liquido cefalorraquídeo”, declara.
 

Por ahora no existen tratamientos para ELA que lleven a una cura ni a beneficios significativos, pero muchos están en desarrollo, dice el doctor Boylan. Con tratamientos experimentales que, básicamente, reducen la progresión de ELA, la detección de una respuesta al tratamiento en pacientes con progresión más rápida puede conseguirse más fácilmente, dice Boylan. Ahora, los pacientes con diferentes tasas de progresión pueden participar juntos en estudios clínicos, lo que puede hacer difícil el análisis del beneficio de un medicamento, dice.
 

“Si hubiera una manera de identificar a las personas que son propensas a tener una progresión más rápida, debería ser posible llevar a cabo ensayos terapéuticos con un número menor de pacientes en menos tiempo de lo que se requiere en la actualidad”, dice el Dr. Boylan.

Un objetivo a largo plazo es desarrollar pruebas de este tipo para medir qué tan bien está respondiendo un paciente a terapias experimentales, agrega.

 

El trabajo fue financiado por la Asociación de ELA, el Centro Packard para la Investigación de ELA, por los Fondos de los Donates del Centro de ELA de la MCF y la Fundación Mayo.