Fuente: BBC Mundo-ATS Medios

Todo tiene su final, pero en una carrera llena de gloria el final resulta doloroso. Para atletas que están en su cúspide física y que han dedicado sus vidas retar a su cuerpo con intensidad, el retiro puede generar una serie de problemas mentales y físicos. Sin embargo, algunas personas se preguntan cómo las estrellas deportivas, con toda su fama y riqueza, pueden tener depresión.
 

Bill Cole, un famoso entrenador de rendimiento de alto nivel establecido en California, ha manejado muchas especialidades deportivas y ha visto como los atletas tienen dificultades para afrontar su retiro. Un factor que contribuye a sus problemas es la profunda sensación de pérdida. "Los atletas se identifican con lo que hacen. Quíteles eso y se sentirán abandonados, desnudos, y no entenderán como darle un sentido. Es como si se perdiera una parte importante de ellos", afirma.
 

"A veces no escuchamos a nuestros cuerpos. El cuerpo dice es hora , pero en nuestros corazones y nuestras mentes nos decimos una vez más . ¡Siempre es una vez más!" Palabras de la leyenda del boxeo Sugar Ray Leonard.


Según la experiencia de Bill Cole, los factores biológicos también pueden jugar un papel importante en la lucha de un atleta con su retiro. "Los atletas han tenido dosis regulares diarias de serotonina durante muchos años y, de repente, estos niveles han decrecido o se han detenido por completo. Eso afecta ampliamente la química del cuerpo. Incluso algunos atletas retirados que continúan haciendo ejercicio no pueden alcanzar los niveles de endorfina porque ya no están compitiendo", dice.
 

Ricky Hatton es uno de los deportistas que sufrió depresión al retirarse. Hatton recibió un nocaut de parte del filipino Manny Pacquiao en Las Vegas, en mayo de 2009. Esta derrota llevó a que el deportista, que entonces tenía 30 años, se retirara y descendiera en un espiral de problemas que ocasionaron que contemplara el suicidio.
 

Es importante tener planes para el retiro para completar la transición y contar con un grupo fuerte de apoyo. Aceptar que ya tuvieron su momento de buen rendimiento, y ahora dedicarse a otra actividad que si bien podría no generar la misma emoción, sí puede satisfacer esa necesidad y llevar a la felicidad.
 

"Ahí es cuando uno está completo y ahí fue cuando me sentí satisfecho con lo que había hecho. Sabía que había tenido mi momento de gloria", finaliza Leonard.

 

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