Fuente: medciencia.com – ATS Web

Al menos, eso es lo que sugiere una reciente investigación, en la cual se relaciona las glándulas salivales de una persona con el diagnóstico de Parkinson. Un estudio que se dará a conocer en la reunión anual de la Academia Americana de Neurología de San Diego (EE UU) entre el 16 y el 23 de marzo, según se comenta en EuropaPress.

El autor del estudio, Charles Adler, de la Clínica Mayo de Arizona, lo comenta así: “Hemos demostrado anteriormente en autopsias de paciente con Parkinson que las proteínas anormales relacionadas con la enfermedad se encuentran consistentemente en las glándulas salivales submandibulares, debajo de la mandíbula inferior, y este es el primer estudio que demuestra el valor de probar una porción de la glándula de la saliva para diagnosticar a una persona que vive con la enfermedad de Parkinson. Hacer un diagnóstico en los pacientes que viven es un gran paso adelante en nuestro esfuerzo por comprender mejor y tratar a los pacientes”.

En cuanto a la investigación, aunque tuvo pocos participantes para poder asegurar el diagnóstico con precisión (15 personas con una media de edad de 68 años), es una base para futuros estudios. Estos pacientes sufrían la enfermedad de Parkinson desde hacía, como media, unos 12 años, respondían correctamente a la medicación y no tenían ninguna lesión o trastorno de las glándulas salivares.

A estos pacientes se les hizo dos biopsias (extracción de tejido para analizarlo): una en la glándula salival submandibular (debajo de la mandíbula inferior) y otra de las glándulas salivares menores del labio inferior. En ambos tejidos se comprobó que existía la proteína que diagnostica el Parkinson.

Aunque hubo ciertos problemas, pues no se disponía de suficiente tejido de 4 de las biopsias realizadas en la mandíbula inferior, la proteína del Parkinson se detectó en 82 % de los pacientes analizados (9 de 11).

 “Aunque todavía el análisis es bajo, la tasa de resultados positivos en las biopsias de las glándulas del labio inferior parece ser mucho menor que para las glándulas de la mandíbula inferior”, afirmó el científico.

Esta prueba sigue siendo bastante invasiva, pues se necesita recoger parte de tejido, y puede resultar incómodo. Además, como se puede ver, su sensibilidad es limitada, aunque bastante alta (82 % de los pacientes). Pero hay que tomarlo con cautela, pues como hemos dicho han sido analizados pocos pacientes, y no podemos tomar como seguro una investigación con tan solo 11 pacientes y sólo 9 de ellos diagnosticados correctamente.

Pero, de todas formas, es un avance y una base para siguientes investigaciones y para perfeccionar el método, ya que podría ayudar a diagnosticar esta enfermedad de forma precoz sin tener que esperar a que se produzcan los síntomas.

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