La gripe es una enfermedad que afecta principalmente las vías respiratorias. Se transmite a través del contacto con personas enfermas.

Los síntomas son dolores de cabeza, garganta y músculos, fiebre, tos y secreción nasal abundante. En algunos casos desaparece luego de una semana, en otros puede complicarse y convertirse en una neumonía, bronquitis o sinusitis aguda.

La enfermedad se transmite a través del contacto con otras personas enfermas cuando tosen, estornudan o tocan objetos y los contaminan. La infección puede aparecer de uno a siete días después de entrar en contacto con el virus.

De acuerdo con cifras oficiales, las epidemias de gripe estacional se producen entre los meses de noviembre a marzo en el hemisferio norte y de abril a septiembre en el hemisferio sur. En países tropicales, como Venezuela, los virus circulan durante todo el año. Es común que en los meses de enero y febrero aumenten los casos.

Las epidemias anuales de gripe pueden afectar gravemente a todos los grupos de edad, pero los sectores más sensibles son los niños menores de dos años, las personas mayores de 65 años de edas y los pacientes con enfermedades como la inmunodepresión o enfermedades crónicas cardiacas, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o metabólicas.

Por tratarse de una enfermedad viral los especialistas recomiendan esperar que el virus complete su ciclo. Se recomienda guardar reposo, mantenerse hidratado a través de la ingesta de líquidos como zumos y caldos, tomar analgésicos y antipiréticos si se presentan dolores de cabeza y fiebre.

En caso de que existan complicaciones como neumonías, bronquitis y sinusitis,  es necesario acudir al médico, ya que este tipo de enfermedades requieren de tratamiento antibiótico.

Para evitar la transmisión de virus hay que lavarse las manos regularmente y cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al toser o estornudar.

La Organización Mundial de la Salud recomienda la vacunación como la forma más eficaz de prevenir la enfermedad y sus consecuencias. De acuerdo este organismo, en los adultos sanos la vacunación antigripal puede prevenir 70 % a 90 % de los casos de enfermedad gripal específica, mientras que en los ancianos reduce los casos graves y las complicaciones en 60 %, y las muertes en 80 %.

La vacunación es especialmente importante en las personas que corren mayor riesgo de sufrir complicaciones de la gripe y en aquéllas que viven con pacientes de alto riesgo o que cuidan de ellos.

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