Fuente: BBC Mundo-ATS Web

Después de graduarse y mudarse a la ciudad de Nueva York, Hannah Brencher se sentía ansiosa y deprimida. Por esto, comenzó a escribir cartas de amor a extraños, dejándolas por todos los rincones de la ciudad. La primera carta que dejó en un tren era más bien un mensaje corto que decía: "Si encuentra esta carta, es para Usted".

Desde entonces ha dejado cartas en bibliotecas y cafés, e inició su campaña "Más cartas de amor", como parte de un creciente grupo de organizaciones que defienden los efectos beneficiosos de los actos de amabilidad inesperados.

Un estudio publicado en la revista Emotion, constató que realizar actos de generosidad puede ayudar a las personas con ansiedad social a sentirse más positivas. Lynn Alden y Jennifer Trew, de la Universidad de British Columbia, pidieron a voluntarios con altos niveles de ansiedad social que llevaran a cabo actos de amabilidad dos días a la semana en un período de cuatro semanas.

"Se trataba de darle un pequeño regalo a alguien, de ir a buscarlo al trabajo, o visitar a alguien enfermo, o darle las gracias a un conductor de bus. En realidad, eran actos relativamente pequeños", explicó Alden. Estos voluntarios ampliaron su nivel de contacto social, adoptando un comportamiento poco familiar y prestando atención a las respuestas de los otros, todos ellas actitudes que han sido sugeridas como importantes para superar la ansiedad social.

Al final de las cuatro semanas, los participantes del grupo de los actos amables eludían en menor medida las situaciones sociales y también percibían una mayor satisfacción en sus relaciones. Al parecer llevar a cabo actos amables tuvo un efecto más fuerte que las tareas conductuales del tipo CBT.

Un tratamiento más estándar para el trastorno de ansiedad social es la terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés), adaptada específicamente para las personas que temen que harán o dirán algo incómodo en una situación social.

Como parte de la terapia, se anima a los pacientes a que se enfrenten a sus temores al contacto social poniéndose en situaciones que normalmente eludirían o iniciando conversaciones con desconocidos.

Nick Grey, psicólogo clínico y director del Centro para los Trastornos de Ansiedad y Trauma en Londres, era inicialmente reacio a la idea de que desempeñar actos amables puede tener un valor terapéutico para los pacientes con trastornos de ansiedad.

"No había visto el artículo (de la revista Emotion) y era escéptico ya desde el título, para ser honesto. Pero es un texto bueno y procede de un equipo muy respetado. No creo que vaya a convertirse en una terapia en sí misma, pero puede ser la clase de actividad que puede integrarse como parte de un tratamiento más amplio", finalizó Grey.

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