Varias fuentes-ATS Web 
 
La berenjena es una planta de la familia de las solanáceas, originaria de la India, de piel de color morado gracias a la gran cantidad de antocianinas (flavonoides). Antiguamente se consideraba tóxica y se llegó a creer que producía locura. Es característica de la cocina asiática y mediterránea y puede ser consumida en una amplia gama de preparaciones.
 
Sin embargo, debe tenerse la precaución de comerse cocida, pues contiene solanina, una sustancia tóxica que puede producir trastornos digestivos y dolor de cabeza y que se elimina mediante la cocción.
 
La berenjena tiene 17 calorías cada 100 gramos y una gran cantidad de agua, por lo que resulta útil para bajar o mantener el peso. Su vitamina E, combinada con la antocianina, la convierte en un vegetal con propiedades antioxidantes, protegiendo al organismo de algunos tipos de cáncer y enfermedades cardíacas. Es recomendable comerla con piel para aprovechar estas propiedades.
 
Tiene un alto contenido de potasio y algo de sodio, importantes para el sistema nervioso y cardiovascular. La fibra de la berenjena contribuye a depurar el organismo, a bajar los niveles de azúcar en sangre –necesario para los pacientes con diabetes- , favorece la eliminación del colesterol y regula el tránsito intestinal. Para disminuir el colesterol, se recomienda poner en remojo a trocitos de berenjena durante 24 horas en un sitio oscuro y tomar medio litro de la bebida resultante una vez al día durante una semana.
 
Igualmente, aporta un alto contenido de ácido fólico, muy importante para las embarazadas durante los primeros meses de gestación. Estimula el funcionamiento de la bilis, siendo muy efectivo su consumo en casos de insuficiencia hepática.
 
Una sola berenjena puede aportar hasta 15 % de la cantidad diaria recomendada de magnesio e hierro. Es ideal para prevenir la anemia, aumentar y mejorar las defensas así como el funcionamiento cardíaco y muscular.
 
Su pulpa machacada, posee propiedades curativas y balsámicas para las quemaduras solares así como para calmar el dolor causado por enfermedades reumáticas.
 
Para elegirlas bien, no deben de ser demasiado grandes, y si tersas y brillantes. Cuando son demasiado maduras, aparecen manchas en la piel, que luego al pelarlas, son manchas marrones en su piel blanca y además amargan.
 
No resisten mucho tiempo fuera de conservación, de guardarla en la nevera, debe ser dentro de una bolsa de plástico y consumirlas en un plazo no mayor a dos días luego de comprarlas.
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