Fuente: medciencia.com / ATS WEB
 
Estas bebidas que aportan una gran cantidad de azúcar y calorías a cambio de nada. Y decimos a cambio de nada porque no aportan más que eso, calorías vacías que no van acompañadas de ningún otro nutriente de interés como vitaminas o sustancias biológicamente activas.
 
Se deben remarcar cuatro efectos indeseables que conlleva el tomar estas bebidas de forma habitual.
 

1. Aumento de la grasa alrededor de nuestros órganos

 
Investigadores daneses han descubierto que beber un refresco azucarado conduce a un aumento significativo de grasa alrededor del hígado así como de la musculatura esquelética, lo cual puede contribuir a padecer resistencia a la insulina y diabetes. El estudio reveló que las personas que tomaban un refresco de forma regular todos los días durante seis meses experimentaban un aumento de entre el 132-142% de grasa en el hígado y un aumento de 30 % de triglicéridos en sangre. Además también se halló un aumento de 11 % del colesterol sanguíneo, en comparación con los participantes que tomaban agua en lugar de refrescos.
 

2. Aumento del riesgo de diabetes tipo 2

 
Un meta-ánalisis publicado en la American Diabetes Association, concluye que tomar uno o dos refrescos  azucarados al día es capaz de aumentar 26 % el riesgo de diabetes tipo 2 en comparación con aquellos individuos que no toman (o muy escasamente) bebidas azucaradas. Por si fuera poco, la misma investigación relaciona el consumo de estas bebidas con incrementos del peso y del riesgo de sufrir síndrome metabólico.
 
3. Envejecimiento acelerado
 
Ya sean refrescos de cola azucarados o refrescos de cola tipo “light”, estas bebidas pueden producirnos un envejecimiento acelerado. En teoría, el responsable de esto sería el ácido fosfórico, un aditivo que se encarga de conferir el toque ácido a los refrescos de cola y al que algunos estudios lo han relacionado con una menor densidad ósea o con una mayor probabilidad de deficiencia renal. Pero además, una investigación publicada en 2010 concluyó que el ácido fosfórico aceleraba el envejecimiento en roedores al comprobarse que los ratones con un exceso de este compuesto en su alimentación morían de media 5 semanas antes que otros ratones alimentados con una cantidad normal de ácido fosfórico.
 
4. Alteración de las hormonas
 
Aunque no sólo las bebidas azucaradas pueden estar causándonos problemas. Las latas de los resfrescos (y de otros alimentos) pueden tener parte de culpa. En muchas ocasiones las latas se revisten con una resina epoxídica llamado bisfenol A (BPA). Este compuesto es considerado un disruptor endocrino pues es capaz de alterar nuestro sistema hormonal. Lo cierto es que las investigaciones lo han relacionado con numerosas desventajas: obesidad, diabetes, infertilidad, cáncer… Aunque sus efectos todavía no quedan claros, no parece mala idea reducir el máximo su aporte.
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