Fuente: Redacción A Tu Salud-Web

La aparición de la menopausia marca el fin de la edad fértil y da paso a una etapa de serenidad caracterizada por la experiencia. Se debe tener muy claro que la menopausia no es una enfermedad sino un estado, y como tal, su calidad depende en gran manera de la forma de vida y de los hábitos dietéticos. 
 
Estudios chinos y japoneses confirman que los hábitos alimenticios tienen mucho que ver con la calidad de vida en la menopausia. Estas investigaciones llevadas a cabo en poblaciones orientales han constatado la práctica ausencia de los trastornos femeninos ligados a la menopausia. Al parecer, es algo tan generalizado, que ni siquiera disponen en su vocabulario de una palabra específica que designe el concepto de "sofoco". 
 
¿A que se debe esto? El misterio radica en su alimentación. Y la "estrella invitada" es la soja. Esta leguminosa es uno de los alimentos básicos en la dieta oriental, y es muy rica en isoflavona. Pues, al parecer, y según estos estudios, la isoflavona de soja se difunde por el organismo femenino supliendo el papel de los estrógenos naturales. Esta actuación estrogénica es muy eficaz para la prevención de los sofocos e incluso para la osteoporosis. 
 
La dieta rica en soja de los orientales les aporta unos 40 mg diarios de isoflavona como media. La dieta occidental tan solo aporta diariamente unos 5 mg de isoflavona. Por lo tanto, todas aquellas mujeres que están en su etapa de madurez o que están a punto de entrar, podrían experimentar con la soja para ver si obtienen tan buenos resultados como las féminas orientales. Sólo tienen que incorporar la soja en su dieta. 
 
Así, de forma sana y segura, y sin tener que experimentar los efectos secundarios de los tratamientos químicos tradicionales, podrán evitar los trastornos desagradables de la menopausia. Por otro lado, y si no se obtienen los resultados deseados, como mínimo habrán incorporado a su dieta otro producto, de otros pueblos y culturas. 
 
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