Fuente: ATS Web.


El destete o ablactación es el momento en que al bebé se le cambia gradualmente la leche materna por otra fuente de alimentación. Este proceso se inicia a partir de los seis meses de vida. Desde los cuatro meses el intestino del bebé adquiere un desarrollo suficiente para actuar como barrera y evitar la entrada de alérgenos alimentarios y tiene la cantidad de enzimas suficientes para protegerlo de intolerancias alimentarias.
 
La alimentación complementaria ayuda a prevenir las deficiencias de energía y nutrientes, estimula la habilidad de masticar, fomenta el gusto por los sabores y texturas de los alimentos, promueve los hábitos alimenticios correctos y fomenta la capacidad innata del niño para autorregular la cantidad de alimentos que consume.
 
La incorporación de estos alimentos debe ser paulatina, presentando un producto a la vez. Se aconseja iniciar con compotas de frutas no cítricas, purés y papillas de vegetales amarillos, así como cereales infantiles sin gluten. En esta etapa es importante introducir carnes magras de res y de pollo licuada, molida o en puré, con el fin de cubrir los requerimientos de hierro y zinc.
 
Las frutas y los vegetales no deben combinarse. Esto solo puede hacerse cuando los ingredientes han sido probados por separado y se ha observado una buena tolerancia. Al octavo mes se introducen cereales con gluten, panes, pastina, galletas (excepto si hay antecedentes familiares de enfermedad celíaca) y al noveno mes se puede incorporar los granos según tolerancia, así como la yema cocida del huevo una a dos veces por semana. Los vegetales como espinacas, rábanos, nabos y remolacha no deben introducirse hasta después de los 12 meses de edad.

 

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