Fuente: ATS Web

La talasemia es un tipo de anemia generada por la incapacidad del organismo de producir suficiente hemoglobina, lo que hace que los órganos dejen de funcionar adecuadamente debido a que no reciben suficiente oxígeno.
 

Esta enfermedad es 100 % hereditaria. Existen varios tipos, las formas menor o intermedia en algunas oportunidades no reflejan ningún síntoma o  estos son leves, entre ellos fatiga, debilidad, dificultad respiratoria, ictericia, úlceras de los miembros inferiores, cálculos biliares  y  aumento del tamaño del bazo.  Las severas desencadenan en una fatal anemia.
 

“En la práctica clínica de nuestro país observamos principalmente formas leves de la patología y la talasemia mayor es poco frecuente”, afirma la doctora Maribel Meléndez, jefa del Banco de Sangre de la Policlínica La Arboleda, en Caracas.
 

Los pacientes con talasemia también registran actividad excesiva de la médula ósea, “ya que el organismo busca compensar la falta de glóbulos rojos y es allí donde se producen. Esta condición irregular puede causar ensanchamiento y agrandamiento de algunos huesos, especialmente los de la cabeza y el rostro”, indica la especialista.
 

Meléndez considera que, por lo general, las personas que padecen talasemia menor no requieren tratamiento, pero “quienes sufren las variantes graves pueden requerir transfusiones de sangre de manera regular (cada 3 a 4 semanas) y la administración de suplementos de ácido fólico. Los niños pueden llegar a necesitar trasplantes de médula ósea”.
 

Además, para evitar la toxicidad por hierro (debido a la hemosiderosis y a las constantes transfusiones), se emplean quelantes.
 

El 8 de mayo se ha decretado el Día Internacional de la Talasemia, con el fin de concientizar e informar acerca de esta enfermedad.

 

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