Por: Kenelma García



El bullying escolar, explica el licenciado en educación Oscar Misle, es un acoso reiterado que se da cuando un estudiante usa su poder sobre otro, utilizando ofensas, burlas y bromas que lo hagan sentir mal y lo descalifican; siempre delante de unos espectadores que son quienes, con sus risas, le dan ese poder y aprobación para que el victimario continúe humillando al otro estudiante, convirtiéndose así, en cómplices de este acto.
 
Las causas que generan este acoso son múltiples, pero hay que tener en consideración que la falta de tolerancia es una de las principales causas. En la medida en que un alumno no acepte a otro por su manera de comportarse, de vestir, de hablar, por su creencia religiosa o política, está presente la intolerancia a lo distinto, a la diversidad, y es cuando se usa esta condición diferente para ofender.
 
Por lo general, explica Misle, este comportamiento de burla hacia lo diferente viene desde la casa, recordando que los niños copian las conductas de sus padres; si estos utilizan la ofensas y apodos como diversión a costa de los demás, el niño copiará este patrón como forma de vida. 
 
Para prevenir que esto suceda se debe abordar el problema desde la edad preescolar, si se nota que un niño molesta a otros de manera sistemática, es decir en repetidas ocasiones, con el fin de ocasionarle sufrimiento, que se sienta mal y solo, hay que intervenir para frenar esta situación. El problema se extiende cuando maestros y representantes se percatan de la conducta inapropiada del infante, pero no le prestan la debida atención porque lo suponen como algo normal entre niños, algo propio de la edad. 
 
Es importante la prevención para no llegar a casos extremos donde un estudiante cansado del acoso agreda a quien lo está ofendiendo. Pasa con frecuencia, indica el experto, que una persona víctima de bullying, después de aguantar humillaciones constantes, explote y se convierta en un agresor continuo; este es uno de los peligros de no solventar el problema a tiempo, otra consecuencia es que luego esta víctima deja de estudiar, se enferma, le cambian los hábitos alimenticios, y existe el riesgo de que caiga en adicciones e incluso que tome medidas extremas de autoagresión. 
 
Hay muchos factores que influyen, como los ejemplos que se reciben a través de los medios de comunicación, en la política, si en el entorno del niño se usan palabras para descalificar, o si se utilizan con frecuencia apodos y burlas; es por esto que la solución no es fácil, pero no quiere decir que sea imposible, para comenzar hay que revisarnos como sociedad y reforzar principios y valores como el respeto y la tolerancia.
 
La base es la educación
 
Los centros educativos son un pieza primordial en la formación de la sociedad, de ahí se deriva la importancia de su participación para la solución y prevención del bullying. Misle señala que hay factores fundamentales que se deben implementar en los planteles para lograr este fin:
 
• Los educadores deben formarse para reconocer el problema y entender por qué sucede.
• Que los estudiantes participen, que puedan hablar, preguntar, que tengan dónde denunciar este tipo de situaciones.
• Que se hagan talleres donde se pueda hablar del tema, pero nunca señalar a la víctima ni al victimario porque se reforzaría el comportamiento. En estos talleres se deben usar ejemplos externos, nunca los propios del plantel, se pueden apoyar con películas, historias, testimonios donde se pueda ver cómo afecta y qué se puede hacer para solucionarlo. 
 
Este trabajo debe ser continuo para evitar que el bullying se presente, porque cuando esto sucede el plantel ha fracasado en su proyecto pedagógico, ya que ha tolerado y, de alguna manera, ha sido cómplice de la situación. 
 
Finalmente el licenciado Oscar Misle recomienda que se le preste total atención a los niños o adolescentes cuando manifiesten que lo están molestando, que no lo aceptan y que se burlan de él en el colegio o liceo. La mejor manera de afrontar el problema es pidiéndole la opinión al niño o adolescente acerca de qué considera que se puede hacer y así él se sentirá parte de la solución y no sólo del problema; y lo más importante, nunca decirle al niño que se defienda, que devuelva el golpe, porque eso a diferencia de solventar, generará más violencia.
 
Fuente: Licenciado en educación Oscar Misle. Orientador familiar, psicoterapeuta fundador y director de CECODAP. @oscarmisle. Teléfono 0212.952.72.79
 
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