Por: Kenelma García
 
La convivencia entre hermanos muchas veces genera peleas, en ocasiones causadas por la interacción de roles que se forma en el hogar. Esta interacción es reforzada con la actitud de los padres; por ejemplo, cuando uno de los ellos siente preferencia por uno de los hijos; y también se puede dar por los maestros en el colegio. 
 
Para la psicóloga Yelena Yanes, es importante diferenciar tres términos: la competencia, donde siempre hay un ganador y un perdedor; los celos, que ocurren cuando una persona siente que pierde algo o un lugar; y la envidia, que es cuando hay mucho deseo de lo que le pertenece al otro.
 
La rivalidad entre hermanos no siempre sucede en edades tempranas. Refiere la especialista que hay casos de personas adultas, con una vida ya conformada, que siguen presentando conflicto con sus hermanos. Es muy usual que los varones se peleen por poder, por éxitos profesionales;  mientras que las hembras, pelean más  por posición social; por ejemplo, si una hermana se casó o tuvo hijos.
 
La terapia, en el caso de peleas entre hermanos menores de edad, va dirigida a los padres, para que aprendan a manejar la situación. 
 
Cuando son adultos la solución es mucho más complicada, ya que el especialista debe hacer terapia con cada una de las partes y hacer que entiendan sus propios conflictos internos, pues estos son los que hacen que entre en conflicto con el hermano o la hermana.
 
En la terapia, explica la especialista, el primer paso es identificar cuál es el problema, después, determinar cuándo se originó, y por último, lo más importante, generar cambios conductuales. 
 
Consecuencias 
 
Los efectos adversos se ven reflejados cuando el problema no es atacado a tiempo. Según la psicóloga Yelena Yanes, las consecuencias son distintas según el rol que haya desempeñado cada hermano dentro de la competencia, tomando en cuenta que existe un ganador y un perdedor.
 
• El ganador, o quien ejerce la función de poder, se convertirá en una persona con la filosofía de la “eterna competencia”, sin darse cuenta si lastima a alguien o daña sus relaciones personales. 
• El perdedor, por el contrario, presentará dificultades en situaciones donde existan figuras de autoridad; y en ambientes donde haya competencia surgirá de inmediato la inseguridad. 
• Más aún, en la etapa adulta, quienes han sido muy competitivos desde pequeños y han resultado perdedores, tienden a presentar ataques de pánico.
 
Recomendaciones
 
La psicóloga Yelena Yanes recomienda algunos pasos para evitar la rivalidad entre hermanos:
 
• Los padres deben evitar marcar posiciones entre los hermanos, donde uno sea el punto positivo de referencia ante el otro.
• Por el contrario, los padres deben reforzar las virtudes de cada uno de sus hijos. 
• Los padres deben intervenir cuando notan que sus hijos tienen diferencias entre sí, para modificar a tiempo esta conducta.
• En caso que el conflicto no se haya corregido en la niñez, hay que aprovechar la madurez de la adultez para reconocer que se tiene un problema que hay que solucionar; es decir, tomar conciencia de la situación.
 
Fuente: Yelena Yanes Psicólogo Clínico, Presidente del Colegio de Psicólogos del Estado Miranda. Teléfono: 0412.0140619. Twiter: @yelenayanes

 
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