Por: Kenelma García
 
La relación entre hermanos es de mucho enriquecimiento, y ayuda al desarrollo emocional de los niños. Usualmente, los hermanos enseñan a ser más sociables y a compartir con mucha más facilidad, sin embargo, los padres deben saber manejarlo para evitar el conflicto. 
 
Según Yelena Yanes, psicóloga clínica, nos explica los distintos escenarios en que se puede presentar la llegada de un hermanito y cómo deben manejarlo los padres:
 
Una pareja decide tener su segundo hijo cuando el primero tiene 5 años o un poco menos. En esta situación el niño está en una edad en la que se dará cuenta de la llegada de un hermano, pero no tiene la adultez suficiente para entender el proceso. En estos casos, indica la experta, se pueden presentar los celos, incluso desde la barriga, por lo cual los padres deben involucrar al niño con el embarazo, para que no sienta rechazo ni exclusión. 
 
Los celos en esta etapa, y después del nacimiento, son normales, pero se debe evitar que dejen huella negativa en el niño. Para lograrlo, los padres deben hacer entender al niño, mediante juegos, que ahora él no está solo y que debe querer a su hermano o hermana.
 
Si la situación no se maneja como es debido puede causar rivalidad, ya que el mayor siempre sentirá que el nuevo hermano le quitó su lugar y la atención que antes le prestaban sus padres. 
 
Es muy frecuente, continúa explicando la experta, que en estos casos se manifiesten signos de regresión en el niño, como por ejemplo, si ya no necesitaba el uso de pañales, ahora con la llegada del hermano o hermana, volverá a orinarse en la ropa, en lugar de hacerlo en el baño.
 
Los padres después de 10 o 12 años deciden tener un segundo hijo. En estos casos, el joven todavía no es un adolescente pero tampoco es un niño. “Cuando se superan los 12 años de diferencia, se habla de diferencia generacional”, indica Yanes, por lo cual los celos son distintos. El joven comienza a experimentar sentimientos encontrados, quiere a su hermano porque es pequeño pero no siente que sea su obligación cuidarlo porque no es su hijo.
 
Adicionalmente, suele suceder que la familia dedica su día a día al bebé, lo que genera que la familia se separe y que el hermano mayor se sienta excluido. 
 
Un nuevo hermano de un progenitor diferente; es decir, cuando uno de los progenitores tiene una nueva pareja y con esta pareja tiene otro hijo. En estos casos los celos son mucho mayores, porque además de enfrentar el nacimiento de un nuevo bebé, tiene que superar el miedo de que éste si es hijo de ambos miembros de la pareja. La experta asegura que esta es la situación que más conflicto genera; por lo cual requiere mayor atención. 


Fuente: Lic. Yelena Yanes. Psicólogo clínico y Presidente del colegio de psicólogos del Estado Miranda. Twitter: @yelenayanes. Teléfono: 0412.014.0619


 
Comenta y se parte de nuestra comunidad