Por: Inés Larrea

La Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que el cáncer de mama es el cáncer más frecuente y común entre las mujeres en todo el mundo, y está aumentando especialmente en los países en desarrollo, donde la mayoría de los casos se diagnostican en fases avanzadas.

En Venezuela, cada día 11 mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama y 4 mueren por esta razón, según muestra las últimas informaciones del registro de salud del año 2010, publicado por el Ministerio del Poder Popular para la Salud.
 

La detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la meta de lucha contra esa enfermedad, es por ello que el control, la prevención el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación son piezas claves para combatirla.
 

Ante esta clarificada meta, igualmente surge la interrogante sobre qué pasa cuando el paciente ya se encuentra en fases metastásicas. Ante esto,  preservar la mayor cantidad de tiempo sin progresión de la patología es fundamental para garantizar la calidad de vida. Tal es el caso del fármaco inmunosupresor Everolimus, que asociado a otros medicamentos, ha resultado efectivo en la atención y control de este tipo de pacientes en fases avanzadas.
 

Buenos resultados, tras años de esfuerzo

El tratamiento hormonal en mujeres con cáncer de mama metastásico es aplicado en las pacientes con la finalidad de frenar el movimiento de las células cancerosas en los tejidos de los senos a otras partes del cuerpo. Sin embargo, esta acción no siempre resulta efectiva, dando como resultado la proliferación de las células malignas, lo que conlleva a la necesidad de aplicar quimioterapia, un método que genera efectos secundarios que restan calidad de vida a las personas afectadas.
 

Las pacientes resistentes al tratamiento hormonal pueden beneficiarse de una terapia combinada que mejora en siete meses la supervivencia libre de enfermedad, según los resultados del ensayo clínico en fase III, Bolero-2, presentado en el Congreso de la Sociedad Médica Europea de Oncología.
 

La doctora Ana Llunch, Jefe de Servicio de Hematología  y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia -España-, comenta que luego de años de esfuerzo por conseguir un método capaz de vencer la referida resistencia, finalmente lo han alcanzado.

“Hace año y medio, en la comunidad médica celebramos los resultados del ensayo clínico en fase III Bolero-2 que determinó que el fármaco inmunosupresor Everolimus, suministrado en conjunto con la terapia hormonal a las  pacientes con cáncer de mama en etapa avanzada, prolonga significativamente el tiempo sin progresión de la enfermedad”.

De acuerdo al estudio Bolero-2, en la actualidad cada año se registran 220.000 nuevos casos de cáncer de mama metastásico que dependen de terapia hormonal.

La especialista explica que el Everolimus está indicado en las pacientes que han pasado por un primer tratamiento hormonal que no ha sido efectivo y también en aquellas que ya se encuentran libres de la enfermedad, pero que reciben hormonoterapia de forma preventiva para evitar recaídas. “Hasta ahora cuando se presentaba resistencia hormonal, el paso a seguir para tratar esta patología era la quimioterapia; con la efectividad demostrada por este fármaco el enfoque es distinto”, expone. 

En su opinión, LLunch comenta que los beneficios que se están alcanzando con Everolimus auguran que los resultados de próximos estudios comprobarán la seguridad de este fármaco para fases iniciales del cáncer de mama. “Mientras, nos sentimos satisfechos con los datos reflejados en el ensayo Bolero-2 que aporta nuevas esperanzas a este grupo de pacientes con enfermedad avanzada”
 

Fuente: NDP Novartis

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