Por: Inés Larrea

La Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que el tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública en el mundo. Mata a casi 6 millones de personas al año, de las cuales más de 5 millones lo consumen o lo han consumido, y más de 600.000 son personas no fumadoras expuestas al humo ambiental. Cada seis segundos aproximadamente muere un individuo a causa del tabaco, lo que representa una de cada 10 defunciones de adultos. Esa cifra podría elevarse a más de 8 millones en 2030 a menos que se tomen medidas urgentes para controlar la epidemia de tabaquismo.
 

El tabaco es considerado como el principal causante del cáncer de pulmón; sus efectos nocivos para el corazón también son mundialmente conocidos, pero muy poco se sabe sobre los graves daños que el fumar puede ocasionar en la cavidad bucal.
 

Siendo el cigarrillo uno de los principales causantes de enfermedades bucales, la odontóloga Xiomara Giménez, magister en tabaquismo de la Universidad de Sevilla (España) y docente de la Facultad de Odontología de la Universidad Central de Venezuela, afirma que fumar es el principal factor de riesgo para padecer cáncer de lengua, mejilla, garganta y labios; debido a las múltiples sustancias tóxicas que contiene el tabaco.
 

Asimismo, puede ocasionar enfermedades en las encías y huesos, tales como: periodontitis, caries dental, mal aliento, alteraciones en la cicatrización, pérdida de implantes dentales, manchas en el esmalte, entre otras.

Estudios recientes señalan que los adultos con este hábito tienen tres veces más probabilidades de desarrollar periodontitis que los no fumadores, ya que fumar aumenta la presencia de gérmenes patógenos periodontales y disminuye la respuesta inmunitaria del organismo.

Por otra parte, las madres fumadoras deben contar con un buen control médico durante el embarazo, ya que aumenta el riesgo  que el bebé nazca con labio y paladar hendido, padecimiento comúnmente conocido como labio leporino.

La especialista señaló que el cigarrillo produce la disminución del flujo sanguíneo  en todo el organismo, afectando también la boca, lo que genera  menos irrigación sanguínea hacia esta zona, disminuyendo la producción de colágeno y ocasionando un retraso en el proceso de cicatrización. Además, el consumo de tabaco aumenta la temperatura bucal, incrementando la proliferación de bacterias, así como las probabilidades de sufrir las mencionadas enfermedades. 

En cuanto a la higiene bucal, destacó que aunque se mantenga un cuidado adecuado con el cepillado y los métodos auxiliares, los efectos nocivos del tabaquismo pueden presentarse de igual manera. 

La doctora Giménez explicó que la Academia Americana de Periodontología establece que debe incluirse en los parámetros de cuidado periodontal, una terapia de cesación tabáquica, incorporando tratamiento farmacológico, acompañado  de terapias conductuales.

Para finalizar, comentó que los odontólogos están obligados a intervenir en los casos de pacientes fumadores, proporcionándoles información, asesoramiento y apoyo para que logren eliminar este hábito exitosamente.
 

Fuente: NDP Pfizer – Organización Mundial de la Salud (OMS)

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