Por: Kenelma García
 
El comienzo de cada año está cargado de expectativas, de nuevas metas, pero no siempre se cumplen. El psicólogo estadounidense Martin Fishbein explica la teoría de la acción razonada, donde intervienen factores que afectan en el cumplimiento de estas metas. 
 
Para pasar de la intención a la acción existe un paso previo que se define como el “control percibido”. José Luis García, Master en Programación Neurolingüística ejemplifica el “control percibido” con el dinero para comprarse un carro. Si una persona tiene el deseo de comprarse un carro pero no cuenta con el dinero suficiente, no podrá pasar de la intención a la acción, en pocas palabras el “control percibido es el elemento que crea conciencia de la posibilidad de cumplir una meta”, acota García.
 
Pasar de la intención a la acción:
 
Motivación: según García lo que mueve al ser humano es la motivación, porque una persona puede tener todos los elementos a su favor, pero si no está conectado emocionalmente con el proceso, difícilmente llegue a la meta. 
 
Conectarse con la meta y no con el proceso: muchas veces, lo que impide que el objetivo sea cumplido es que las personas se enfocan en todo lo que tienen que atravesar para lograr el objetivo planteado. La clave está en orientar las ideas hacia la meta, hacia ese fin esperado sin importar el tiempo y los obstáculos que se presenten. 
 
Fijar metas intermedias: hay objetivos que son a largo plazo, como por ejemplo una carrera en la universidad. En el caso de estas metas es importante fijarse objetivos más cortos para verlos más alcanzables y no perder la motivación. 
 
De uno a la vez: cuando se fijan muchas metas a la vez suele suceder que ninguna sea cumplida. Lo más conveniente es ir poco a poco para que todo sea logrado.
 
Estar en grupo: el humano es un ser gremial por naturaleza. Si la meta es compartida con otras personas que están en la misma línea, la carga se hace menos pesada. Por ejemplo, si una persona quiere bajar de peso y se une a un grupo que dedica tiempo a hacer ejercicios, estas personas le ayudarán a que su objetivo sea cumplido.
 
Trabajar el miedo al fracaso: es natural que las personas al fijarse una meta sientan que las cosas no van a salir bien, sin embargo, para superar este miedo es necesario conectarse con el aprendizaje. No importa que el objetivo no se haya llevado a cabo como se quería, pero de esa experiencia surgió un aprendizaje y es lo que se debe aprovechar. 
 
Desarrollar un plan viable y sano: muchas veces las metas no son alcanzadas porque estaban mal planteadas, por ejemplo: “bajar 20 kilos en una semana”, este objetivo no es factible y mucho menos saludable. 
 
¿Depende solo de mí?: es común que se hagan planes en base a las acciones de otras personas, como las madres cuando esperan que sus hijos se gradúen; esta meta no depende de la madre sino del hijo. 
 
Ecología: este paso se refiere a revisar si lo planteado afecta negativamente a alguien o a la persona que se está fijando la meta. Muchas veces los objetivos no se logran porque la persona sabe que le traerá más consecuencias negativas que beneficios. 
 
Fuente: José Luis García Master en programación neurolingüística, director de comercialización del Instituto Venezolano de Programación Neurolingüística. Teléfonos: 04142171450 / 02129147060. Twitter: @ivpnl

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