Por: Por: Lenny Durán – Inés Larrea


La diabesidad es la relación entre dos enfermedades: diabetes tipo 2 y obesidad.  Una persona con problema de obesidad es candidata para sufrir también de diabetes. Venezuela no se escapa de esta patología, debido a que puede estar presente en la población entre 30% y 50%.

Esta patología se da cuando coinciden dos enfermedades, obesidad y diabetes, es decir, cuando encontramos a una persona con problemas de obesidad y que además padece diabetes tipo 2. Ambos males están íntimamente relacionados. Una persona con problemas de obesidad tiene muchas posibilidades de sufrir también diabetes tipo 2.
 

La obesidad y la diabetes tipo 2 tienen el mismo origen: el exceso de grasa corporal.  La grasa acumulada tiene la capacidad de producir diferentes sustancias, entre ellas las adipoquinas. Cuanta más grasa acumulada, más se incrementa la secreción de adipoquinas, lo que dificulta la acción de la insulina. Es lo que se conoce como “intolerancia a la glucosa”, que conduce a la aparición de la diabetes tipo 2.
 

Luisa Alzuru, nutricionista y dietista clínica, explica que la diabesidad también está relacionada con otras enfermedades crónicas: “Está relacionada con el cáncer de colon por la obesidad, apnea del sueño (alteraciones de la capacidad respiratoria del paciente obeso), a nivel de las articulaciones, enfermedades cardiovasculares como los infartos, el síndrome de la insulinoresistencia, hipertensión, hígado graso, dislipidemias como es el colesterol y  los triglicéridos elevados, todo esto está relacionado con el aumento de peso y de sobrepeso”.

¿Cómo hacerle frente a la enfermedad?

La experta recomienda cambiar de estilo de vida, siguiendo una dieta adecuada y realizando actividad física para reducir el exceso de grasa corporal y sobretodo el exceso de grasa intrabdominal. Eliminándola se contribuye a reducir el riesgo de sufrir diabetes tipo 2, además de otras dolencias cardiovasculares, como el exceso de colesterol o la hipertensión.  En caso de padecerla, reducir el exceso de grasa ayuda a controlar los niveles de  glucosa en sangre y otras alteraciones asociadas.
 

Prevención a tiempo desde chiquitos

Alzuru señala que la primera recomendación y la más importante son los cambios en los estilos de vida, y “cuando hablamos de ello es porque primero todo padre tiene que conocer cuánto es el aporte calórico que le deben dar a sus hijos, la distribución de proteínas, grasas y carbohidratos en cada una de las comidas, así como también la distribución en cantidad y en calidad. Lo importante es educar a los población de cómo tenemos qué comer”.

“Los padres, las escuelas y las cantinas son fundamentales en la distribución nutricional, lo recomendable es unir y enseñar a la población de que podemos comer alimentos con bajo aporte calórico pero altos en calidad como son los vegetales y las frutas, evitar las preparaciones fritas, el abuso de los carbohidratos y el abuso de los jugos durante todo el día, así como también el uso indiscriminado del azúcar”.
 

La experta igualmente recomienda, ejercitarse como mínimo 150 minutos a la semana, sugiere una buena hidratación, “el consumo de agua hay que incentivarlo y sobre todo en los niños, cuesta mucho el consumo de los vegetales y frutas y es algo en lo que tenemos que insistir constantemente”.

Fuente: Luisa Alzuru, nutricionista y dietista clínico. Twitter @luisaalzuru

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