Por: Luisa Mendoza

La responsabilidad de ser padres paraliza a no pocos hombres y mujeres que sueñan con formar una familia quienes, con la llegada de un nuevo ser al hogar, se encuentran con que la escena idílica que siempre imaginaron es reemplazada por el continuo llanto del bebé, pañales, teteros, insomnio y agotamiento extremo.

La ardua tarea de cuidar a un bebé suele tener una intermitencia de cada tres horas, lo que le permite a la madre descansar mientras no esté amamantando. Pero qué pasa cuando se trata de más de un recién nacido, qué le puede esperar a los padres múltiples.

Este es el caso de la familia Suárez Dennery que fue sorprendida por el milagro de la vida con la llegada de sus trillizos Mathías, Mía y Miranda, que fueron concebidos de forma natural. Sin estimulación ovárica, sin inseminación, sin tratamiento; solo “con la mano de Dios”, según nos cuenta Dalyla Dennery, de 27 años.

Esta joven madre durante su embarazo nunca temió lo que debía enfrentar, el desconocimiento de las tareas maternales impidió que los nervios la atacaran antes de tiempo, pero una vez que llegaron los bebés fue “una experiencia muy dura”.

Los niños nacieron en la semana 33 de gestación y por su condición de prematuros ingresaron a Mathías a la Unidad de Cuidados Intensivos por una hipertensión pulmomar, mientras que las niñas fueron llevadas a Cuidados Intermedios; así que Dalyla debió adaptar la recuperación de su cesárea a los horarios de visita para ver a sus pequeños y darles la leche que se extraía previamente, a fin de contribuir con su recuperación.

«Nunca le desearía a una madre pasar por el dolor de ver a su hijo en terapia intensiva, es lo peor que he vivido: ver a mi bebé pequeñito con vías, con un casco de oxígeno como si fuera un astronauta, con cables en la boca y en el ombligo que le llevaban la medicina a su estómago”, recuerda Dalyla.

Patxi Ariztoy, ginecoobstetra y perinatólogo, indica que en el caso de esta paciente la concepción espontánea de trillizos pudo deberse a la superovulación que se produce en algunas mujeres luego de consumir píldoras anticonceptivas por largo tiempo. Explica que el aparato reproductivo al despertar del letargo, aumenta la capacidad ovulatoria. Es por esto que recomienda usar un anticonceptivo de barrera por un par de meses a quienes detienen el consumo de la píldora para quedar embarazadas.

En lo que se refiere a los cuidados de un embarazo múltiple, no varían mucho respecto a los de una concepción simple. Solo hay que monitorear con rigurosidad el cuello uterino para, en caso de que exista amenaza de parto prematuro, realizar un cerclaje (sutura) que aumente la capacidad del útero para aguantar el peso de los fetos.

Además sugiere la atención de un perinatólogo, con experiencia en embarazos de alto riesgo, ya que este tipo de especialista concibe el feto como un paciente, vigila su desarrollo intrauterino y durante las primeras semanas después del nacimiento.

Ariztoy asegura que la etapa más delicada de un embarazo múltiple se ubica entre las semanas 26 y 32. “Si se supera la semana 31 de gestación, la posibilidad de que sobrevivan todos los fetos es prácticamente del 100%”.

Bienvenidos a casa

Los días en la clínica ya habían sido superados, ahora venía el reto de adaptarse a la nueva jornada en casa. De hecho, durante los primeros meses era cuesta arriba mantenerse en pie, pues los bebés no daban tregua. “Nosotros llegamos a dar 12 teteros en una noche. Había momentos en los que mi esposo, a las 11 pm, me tenía que meter en la boca un trozo de pan, porque yo no podía del cansancio, por eso rebajé 20 kilos en poco tiempo”.

Aunque su esposo Germán le ha prestado apoyo y dejó de trabajar los fines de semana para ocuparse de los niños, ha sido Dalyla a quien le ha cambiado la vida con más intensidad, en virtud de que es ella la que debe cuidar a los trillizos las 24 horas, todos los días.

Asumiendo el reto

En su intento por confirmar que sí podía tener el control de su familia y de su casa, Dalyla decidió cuidar a los trillizos sin ayuda de nadie. “Fueron días duros, pero al final esta es mi vida para siempre; y tanto ellos, como yo debemos acostumbrarnos al hecho de que son tres”. Durante estos días, en los que terminaba llorando junto a sus hijos, Dalyla se demostró que sí podía asumir la responsabilidad de ser una madre múltiple.

Ya los trillizos tienen ocho meses y Dalyla cuenta con una señora que la ayuda con los cuidados de los trillizos. La angustia y el estrés han dado paso a la felicidad de ver crecer sanos a los hermanitos.

«De cualquier manera, después de un trabajo tan arduo y los ves que te sonríen, se te olvida todo por lo que has tenido que pasar», afirma.

«Eres del tamaño de los retos y de las dificultades que se presenten. Nunca imaginé que iba a tener un embarazo múltiple y aquí estamos, haciéndolo”, comenta Dalyla al tiempo que comparte la certeza de que “si Dios te manda varios hijos, es porque tú puedes con eso”.

Tres consejos de oro

– Llevar anotaciones para controlar la alimentación, horas de sueño y frecuencia de evacuaciones, a fin de poder advertir a tiempo cualquier irregularidad.

– En la medida de lo posible, separar a los hermanos a la hora de dormir para que entre ellos no perturben sus horas de descanso.

– Buscar el espacio más cómodo de la casa, a la hora del baño y de la comida. La idea es tener practicidad para agilizar esta tarea.

¡No lo hagas!

– Interactuar o jugar con los bebés cuando se despiertan a comer en la madrugada, es importante enseñarles la diferencia entre el día y la noche.

– Encerrarte en casa y mantenerlos alejados del mundo exterior.

– Tratarlos como si se tratara de la misma personita. Desde el primer momento hay que aceptar que son individuos con caracteres y necesidades diferentes.

Fuente: Dr. Patxi Ariztoy, especialista en ginecoobstetricia y perinatología. Hospital de Clínicas Caracas. Teléfono 0212-5086230. Clínica Sanatrix, teléfono 0212- 2672142/2016207.

Comenta y se parte de nuestra comunidad