Por: María Arvelo – Equipo de Redacción A Tu Salud

Desde México, Eduardo Calixto –especialista en Neurociencias y en Fisiología Cerebral- aseguró que el proceso de enamoramiento dura solamente tres años porque a través de este tiempo la segregación de la dopamina (hormona del placer) y la oxitocina (la hormona del amor)  llegarán a niveles máximos y luego empieza a descender.

“A partir de este momento, el cerebro se prepara para modificar la situación actual. La persona elige entre seguir con su pareja o buscar otra, con la cual el proceso de enamoramiento se vuelve a repetir”, aclaró.

A su juicio, luego de este período, el amor no se pierde sino que se transforma. “Al principio vemos en la pareja todo bien, pero luego ya ves la persona tal cual es y ya te vuelves solidario con lo que en realidad es él o ella”. 

La química del amor

De acuerdo al especialista, el cerebro está diseñado para emitir neurotransmisores (sustancias químicas de las cuales depende la comunicación entre las neuronas). En el caso del enamoramiento, es la dopamina quien tiene la responsabilidad: “Ella es la que genera las emociones… En sí, disminuye la activación de la corteza prefrontal y baja el control de los que nos hace menos inteligentes”.  

A nivel neuroquímico, el enamoramiento se da por la dopamina, pero los receptores no pueden expresarse con el mismo número durante tanto tiempo.

En el aspecto anatómico, la corteza prefrontal desensibiliza el factor hormonal y lo controla mejor.

En cuanto a lo social, se busca una pareja y la naturaleza “es que seamos fieles”.

¿Estoy ‘desenamorándome’?

El experto dijo que el cerebro se enamora y luego por asuntos hormonales se modifica. Indicó que, inicialmente, se da el enamoramiento y luego es que surge o no el “amor verdadero”, de acuerdo a la decisión que se tomó.

“Cuando una persona se enamora se anula en buena medida la racionalidad. Sin embargo, cuando disminuyen los niveles de hormonas esta realidad cambia y eras más consciente de la otra persona”, expresó.

Tomando en cuenta esa aseveración: ¿Somos naturalmente fieles o infieles?

Según Calixto, el proceso de apasionamiento y de relacionarse con 2 parejas al mismo tiempo es siempre posible para el cerebro. “Somos monógamos por cuestiones fisiológicas durante los tres años y luego por un asunto social”, sentenció.

En todo este contexto, ¿qué tiene que ver el corazón con el amor?

No mucho, el corazón es un órgano importante para la vida, pero es un órgano que recibe información del cerebro que ha procesado emociones. El incremento de la frecuencia cardiaca después de una caricia, cambios en la presión arterial por un beso, o sensaciones de dolor en el pecho por una ruptura amorosa, todas esas emociones se inician en el cerebro. Las cuales son la expresión de la activación de centros neuronales que a su vez generaron hormonas las cuales activan al sistema cardiovascular para cambiar su función. El caso del hipotálamo como iniciador de emociones, pero también liberador de hormonas que modifican la actividad cardiaca. Por eso en realidad, no nos aman con el corazón, sino con estructuras cerebrales como el hipotálamo, el giro del cíngulo, el hipocampo y la corteza prefrontal, frase poco romántica, pero más real a lo que nos sucede cotidianamente.

Fuente: Eduardo Calixto, especialista en Neurociencias y en Fisiología Cerebral / Twitter: @ecalixto

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