Un beso en el oído puede dañar la audición, este gesto tan inofensivo utilizado como muestra de afecto y agradecimientos a los amigos, la pareja y la familia puede ocasionar la pérdida de audición permanente.

Este inocente beso en la parte exterior del oído puede llegar a producir una succión tan fuerte perjudicando el tímpano. Los huesos del oído llamados martillo, yunque y estribo se desplazan causando una alteración en los fluidos de la cóclea, lo que puede ocasionar una pérdida de audición.

Pacientes identificados con esta sensación alegan que al sufrir esta lesión auditiva es como la de recibir un balonazo en el oído. Aunque los audífonos pueden ayudar a oír mejor a los pacientes con este tipo de lesión, algunos pueden experimentar una sensación intermitente de taponamiento y picor en el oído interno.

Para un tratamiento farmacológico la mejor opción es acudir a un especialista quien recomendará los medicamentos necesarios según la pérdida de audición que el paciente tenga.

Fuente: www.hear.it.org

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