Los buenos hábitos alimenticios son importantes en cualquier etapa de la vida del ser humano. Reforzar esta idea es el objetivo principal del Día Mundial de la Lucha contra la Obesidad, que se celebra cada 20 de noviembre.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para el individuo. De hecho, este es el sexto factor principal de riesgo de defunciones en el mundo, falleciendo anualmente 3,4 millones de personas adultas como consecuencia de la obesidad.

El doctor Johnny Marante, pediatra y nutriólogo, afirma que “la obesidad presenta riesgos a corto y largo plazo. Dentro de ellos podemos encontrar problemas respiratorios, ya que no hay suficiente capacidad pulmonar debido al exceso de grasa; hipertensión en niños pequeños; hiperinsulinismo; infertilidad; diabetes; problemas ortopédicos por el peso extra, que provocan incluso deformaciones en las rodillas, entre otras patologías”.

Por otra parte, a medida que va avanzando la edad, con la obesidad pueden venir otras consecuencias asociadas a la imagen personal como la anorexia y la bulimia.

¿Cómo trabajarlo?

La lucha contra la obesidad viene de la mano de los hábitos familiares. “Los patrones de alimentación se heredan, por lo que si en el hogar no se ingieren frutas ni verduras, es muy difícil que a los niños les gusten estos alimentos. Lo mismo pasa con la práctica continua de actividad física”.

Fuente: Jhonny Marante pediatra y nutriólogo

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