Cuando nos limitamos a aceptar tópicos y generalizaciones  solemos hacerlo por flojera mental o por el rechazo que hemos sufrido en alguna ocasión. Así como cuando coincidimos en afirmar que “todos los jefes son malos”, lo que estamos haciendo es generalizar basándonos en una experiencia negativa.

Desde luego que hay Jefes malos, pero no podemos “meterlos a todos en un mismo saco”. En el fondo, sabemos que existen jefes buenos y jefes malos, que despojados de la coraza de superioridad que les da precisamente su identidad laboral son humanos.

El mal hábito de etiquetar, no solo sucede en el ámbito laboral, también lo utilizamos en nuestras relaciones sociales y hasta incluso con nosotros mismos.

Por ejemplo, quizás estás consiente de que eres un poco despistado pero si empiezas a llamarte de esa manera siempre y se los dices  a todos los que te rodean, excusándote con esa etiqueta podrías lograr volverte más despistado de lo que eres.

Recuerda que nuestra mente tiene un poder inmensamente fuerte y como dice una frase bastante conocida y certera “somos lo que pensamos”. Si tan solo empezaras a reducir esas etiquetas negativas, que te colocas todos los días, quizás tendrías una vida más exitosa.

Recuerda que etiquetar, sea positiva o negativamente, es un error porque nos aleja de la verdad de la vida, por mucho que sea más tranquilizador y cómodo aceptar pensamientos políticamente correctos o verdades aceptables dentro de nuestro entorno.

Fuente: Fabrizio Spinelli psicólogo. Correo electrónico: jspnielli@hotmail.com http://www.cosmohispano.com/

Por: Equipo De Redacción A Tu Salud

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