La herencia de los padres no sería solo física sino que incluye emociones, costumbres y sobre todo creencias que pasan a definir los instintos más básicos de los niños.

La carga genética es obviamente reforzada por el entorno en el que se desenvuelven los  niños e influyen factores como la alimentación, el estrés; y sus propios pensamientos, según Nano López, coach ejecutivo experto en adolescentes y padres.

La información que reciben los niños, de una manera u otra, los acompañará toda la vida. Los pensamientos positivos los ayudarán a mantener un buen estado de salud, mientras que los negativos influirán en su estado de ánimo.

Fuente: ABC

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