Cepillarse de manera pronunciada o constante evitará una mejor salud bucal y los resultados serán todo lo contrario a lo esperado. La excesiva práctica del cepillado puede llegar a generar un desgaste en el esmalte dental, que es la capa que recubre y protege a los dientes. Al caerse el esmalte puede generar vulnerabilidad en los mismos ante el ataque de bacterias causantes de caries, además de producir hipersensibilidad al frío y al calor.

Por otro lado, cepillos dentales con cerdas duras o un cepillado fuerte pueden causar los mismos daños debido a que generan mucha presión en los dientes y en las encías llegando de a tal grado, de inclusive  presentar sangrado.

Por esta razón hay entender a la salud oral: a pesar de ser un hábito, normalmente se empiezan a ver resultados notorios en el mediano o largo plazo.

Fuente: www.tuodontologa.com

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