Usualmente, al árnica se le relaciona con la curación de moretones, esguinces, dolor de músculos e hinchazones, aplicada en forma de crema o de emplasto sobre el área afectada.

El árnica contiene el antiinflamatorio sesquiterpeno lactona helenalina, cuya función es ayudar a curar la inflamación inhibiendo selectivamente la activación del factor de transcripción F-kappaB, que es un regulador de nuestro sistema inmune. Por eso el árnica puede ayudar a que la hinchazón sea más lenta después de una lesión.

Por otro lado, ingerir árnica como remedio homeopático es factible, pero solo si está bien diluido y es indicado por un especialista. Esta forma puede ayudar a sanar hematomas, hinchazón por fracturas o lesiones, mialgias e inflamación.

Es importante tener en cuenta que el árnica, en forma de planta solo debe usarse exteriormente. Ingerir árnica puede producir mareos, palpitaciones, vómitos y temblores en el corazón. Tampoco debe utilizarse el árnica cuando hay piel rota o sarpullidos.

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