Los sonidos fuertes lastiman los cilios, que son los encargados de transmitir el sonido al cerebro a través del nervio auditivo. También, cuando un ruido excesivo se escucha durante un tiempo prolongado, pueden llegar a morirse esos cilios. Como consecuencia, el nervio auditivo no podrá recoger el sonido y enviarlo al cerebro. Dicho de otro modo, se perderá la capacidad de escuchar.

Por ejemplo, ruidos como motores de aviones y disparos son tan fuertes que pueden dañar el oído. Un ruido de 85 decibeles no lastimará tu oído si lo escuchas por un tiempo reducido, en cambio, si te expones a ese sonido durante más de ocho horas, tendrás que utilizar protección para evitar perder la audición.

Si quieres conservar tu capacidad de escuchar, es importante que siempre utilices protección para tus oídos cuando escuches ruidos fuertes o prolongados como los que provocan muchas de las herramientas que se utilizan en fábricas, industrias e incluso en el hogar para hacer trabajos de remodelación o instalación.

Fuente: www.thezenith.com

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