Nacimos en un sistema con reglas preestablecidas, basadas en una carrera desenfrenada de cada individuo por intentar alcanzar aquello que, según este mismo sistema, nos va a hacer sentir mejor. En este sentido, asumimos un grado de exigencia extremo, y frente a estas exigencias, en nuestro organismo se activa un programa de alerta, causándonos un estrés permanente.

El desgaste físico y mental que genera el sistema, con aparatos publicitarios que buscan convencernos sobre los beneficios del sacrificio y que podamos satisfacer ciertas “necesidades”, provoca un agotamiento extremo que nos saca de nuestro equilibrio y que intentaríamos compensar mediante una búsqueda compulsiva de posibles placeres.

Debemos evitar que aquello que tenemos que hacer, obstaculice lo que queremos hacer. Es necesario tomarnos cada día unos minutos para conectarnos con algo que nos relaje. Vivamos momentos de calidad y disfrutemos el ahora, al final, eso es lo que importa.

Fuente: mdzol.com

También puedes consultar:

¿Adicto al estrés?

¿A más sexo menos estrés?

¿Los niños pueden sufrir de estrés?

Comenta y se parte de nuestra comunidad