La enfermedad hepática por depósito graso no alcohólico -o hígado graso- puede derivar en cirrosis o cáncer hepático, pero también puede aumentar el riesgo de padecer otros tipos de cáncer o enfermedades cardiovasculares.

El hígado graso es el resultado de los efectos dañinos sobre el hígado de diversos trastornos relacionados con el síndrome metabólico. Principalmente la diabetes y la obesidad.

Cuando el hígado graso se combina con una inflamación puede derivar en cirrosis, cáncer hepático, aumentar riesgos de enfermedad coronaria y vascular e incluso cáncer de colon y mama, según la Sociedad Española de Patología Digestiva.

El hígado graso es la enfermedad del hígado más frecuente por encima de la producida por el alcohol y la hepatitis. Esperan que debido a su asociación con la obesidad su frecuencia siga en aumento.

Otras investigaciones que se están efectuando respecto al hígado graso es su posible asociación con la aparición de la arterosclerosis y enfermedades cardiovasculares.

 

Fuente: Revista española de enfermedades digestivas 

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