Un estudio reciente demuestra que limitar las horas en las que comes podría ser igual o hasta más importante que la alimentación en sí. Por ejemplo, si tu jornada laboral comienza a las 8 de la mañana, que tu cena (tu última comida) sea a las 8 de la noche; así restringes tu horario de comida a 12 horas diarias.

El estudio, realizado con 400 roedores a los que se les alimentó durante 9, 12 y 15 horas diarias con el mismo número de calorías, concluyó que aquellos roedores que se alimentaron durante periodos de tiempo más largos ganaron más peso que aquellos que tuvieron un acceso más restringido a la comida.

También se observó que el hecho de mantener una dieta restringida puede ayudar a prevenir la diabetes y el colesterol alto.

Entonces, si deseas perder peso o mantener el que tienes, te recomendamos restringir tus dietas dentro de un marco de 9 y 12 horas diarias. Inténtalo el máximo de días que puedas a la semana.

Fuente: Women’s Health

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