El ajo no solo ayuda a disminuir la hipertensión, sino que además es antiagregante plaquetario, es decir, que al igual que la aspirina evita la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y, disminuye, por tanto, las posibilidades de un accidente cerebrovascular (más conocido como derrame cerebral o ACV).

El ajo puede ser consumido dentro de un pan, en ensaladas o en la propia comida, pero en láminas finas y crudo, pues el que se echa a los aderezos de las comidas por efecto de la cocción ya perdió sus sustancias azufradas y sus aceites esenciales no tienen más su efecto hipotensor.

Además, el ajo puede ser un buen relajante muscular y diurético.

Fuente: http://www.rpp.com.pe/

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