A muchos nos ha sucedido alguna vez, al estar comiendo o hablando, nos mordemos una parte del cachete sin querer. Luego de hacerlo, puede generarse una hiperqueratosis friccional, que se caracteriza por ser una placa blanca y se da un aumento de volumen ligero en la mucosa, que normalmente debería ser lisa brillante y rosa coral




Pero, si esa zona en la que la persona se muerde es muy puntual y lo hace constantemente, ya no se verá solo una placa blanca sino que se producirá un fibroma traumático, que corresponde a un abultamiento tipo pápulas o tumores benignos, dependiendo del tamaño. La mucosa se defiende ante el trauma y una zona de ella empieza a producir más fibra.

Los fibromas traumáticos no suelen ser dolorosos, a menos que se irriten o se ulceren; por eso, normalmente se descubre por hallazgos clínicos.

Las personas que poseen fibromas traumáticos deben hacerse un examen clínico, acompañado por una radiografía y exámenes de laboratorio para saber cuál es su estado general. Posteriormente es necesario identificar cuál es el agente biológico que le causa la mordida. Podría tratarse de que sus dientes sean filosos o que más bien le faltan algunos.

Esta lesión se elimina quirúrgicamente. Se debe someter al paciente a una biopsia y quitar la lesión por completo haciendo una incisión, luego se colocan puntos de sutura y se arregla el problema de la mordida.

Una vez identificada la causa de la mordida, se deben realizar las modificaciones necesarias; ya sea reemplazando los dientes faltantes, limando los dientes filosos o que el paciente utilice una férula para evitar que se muerda. El objetivo es buscar que la mordida esté equilibrada.

Fuente: Daniela Porras, médico bucal

Página web: Dradanielaporras.com

Correo: Danielaporrasg@gmail.com

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