Cuando de intimidad se trata, son muchas las opciones válidas para disfrutarla al máximo: una de ellas son las relaciones sexuales de forma lenta.

Mucho se habla de los encuentros rápidos, esos que toman por sorpresa en un momento menos esperado. Sin embargo, afortunadamente, también está el sexo lento, ofreciéndonos la oportunidad de extender al máximo cada encuentro y olvidarnos de todo lo que pasa fuera de la habitación.

Uno de los beneficios del sexo lento es que estos encuentros en los que el tiempo no importa, permiten enfocarse en los juegos previos y experimentar con aquello que le gusta a la pareja.

Tocar, explorar, descubrir y disfrutar al máximo es la clave de estos encuentros, en los que ambos deben aportar sus ganas de complacer al otro.

Cuando se explota al máximo el disfrute de los juegos previos, la excitación no se hace esperar. Te sientes relajado y dispuesto  para el placer.

El sexo lento suele hacer que las mujeres lubriquen más permitiendo que cuando llegue el momento de la penetración sientan mucho más placer y así ambos disfrutarán al máximo.

Fuente: www.nosotras.com

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