El monóxido de nitrógeno (NO) es un fármaco autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos que se emplea comúnmente en los neonatos a término y casi a término, con grave insuficiencia respiratoria debido a hipertensión pulmonar.

En la última década se han llevado a cabo varios estudios grandes para intentar determinar el uso clínico de la inhalación de monóxido de nitrógeno en los neonatos prematuros, pero pese a las evidencias de una ventaja a corto plazo, este fármaco no ha demostrado mejorar los resultados a largo plazo en los bebés prematuros.

No obstante, el fármaco continúa utilizándose a menudo, según indica el Centro Pediátrico de Mayo Clinic y los coautores del trabajo de un estudio publicado en la revista Pediatrics.

Una declaración publicada en el año 2011 por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD, por sus siglas en inglés) indicó que las evidencias disponibles no sustentaban la administración habitual de monóxido de nitrógeno en neonatos prematuros y disuadía el uso de esta terapia en los neonatos prematuros. En el año 2014, la Academia Americana de Pediatría emitió un informe con declaraciones similares.

Los científicos de Mayo Clinic utilizaron los datos recogidos por el Grupo Médico Pediatrix, una división del Grupo Médico Nacional MEDNAX, para identificar los patrones de uso de la inhalación de monóxido de nitrógeno en las unidades de cuidados intensivos pediátricos de Estados Unidos en los años alrededor de la declaración del NICHD.

En el estudio poblacional, los científicos descubrieron que entre 2009 y 2013, la tasa de inhalación de monóxido de nitrógeno de los neonatos de 23 a 29 semanas aumentó desde 5,03% a 6,19%, lo que significa un aumento relativo de 23% De todos los neonatos a quienes se administró la terapia de monóxido de nitrógeno en 2013, casi el 50% tenía menos de 34 semanas de gestación (uso no previsto), y a esos bebés se atribuyó más de 50% de todos los días de primera exposición al monóxido de nitrógeno en cada uno de los años del período estudiado.

Se sabe que el uso no previsto de la inhalación de monóxido de nitrógeno en las unidades de cuidados intensivos pediátricos en Estados Unidos no ha disminuido, sino que en realidad ha aumentado en los últimos cuatro años, dice el Dr. Ellsworth.

“Es importante que los neonatólogos hablen en detalle con los padres sobre los posibles riesgos y ventajas de esta terapia cara y cómo aplicarla mejor en un bebé específico, antes de recetarla”, acota el Dr. Ellsworth.

Fuente: Mayo Clinic

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