Cuando nuestro organismo se encuentra sano, puede eliminar toxinas mediante el hígado, el sistema linfático, los intestinos, los riñones, los pulmones y la piel. Pero a lo largo de los años y debido a los malos hábitos de alimentación, la polución, el estrés, el tabaco, el alcohol, las cenas tardías y abundantes, el azúcar, etc. sobrecargamos estos órganos de desintoxicación e impedimos que hagan su función.

Empezamos entonces a sufrir síntomas de intoxicación, desde leves –como por ejemplo hinchazón, gases, estreñimiento, falta de energía o inestabilidad emocional- hasta mucho más graves, como cáncer o enfermedades degenerativas.

Con una alimentación detox ayudamos al organismo a hacer un ‘reset’ y aligerar los órganos de toxinas para re-establecer su correcto funcionamiento. 

Cuando conseguimos eliminar toxinas empezamos a sentir unos beneficios increíbles: perdemos peso (grasa o líquido acumulado), mejoramos las digestiones, tenemos muchísima más energía durante todo el día, reconectamos con nuestros deseos y necesidades, aprendemos a detectar qué nos sienta bien y qué nos sienta mal, dormimos mejor, desaparecen los antojos, nos desapegamos de alimentos que nos dañan, tenemos más claridad mental, estamos más enfocados en nuestros objetivos personales y profesionales, desprendemos alegría, buen humor y vitalidad, tenemos la sensación de gratitud por todo y empezamos a brillar y vivir la mejor versión de nosotros mismos.

Además, una de las cosas más importantes es que ayudamos a nutrir celularmente nuestro cuerpo y re-educamos el paladar, de manera que luego ya sólo queremos alimentarnos con comida real y limpia.

Fuente: www.econoticias.com 

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