Según la doctora Isabel Forner, del servicio de Medicina Física y Rehabilitación, Unidad de Linfedema, del Hospital Universitari i Politècnic La Fe, de Valencia-España, hay evidencia científica que relaciona los problemas del sistema linfático con la obesidad, que es un factor de riesgo importante para el desarrollo de un linfedema secundario.

El linfedema es un tipo de edema que ocurre por una obstrucción en los canales linfáticos que provocan la desaparición de los relieves subcutáneos o el aumento del volumen de brazos y piernas.

Se ha constatado que el índice de masa corporal de una persona con obesidad puede ser un factor predictivo de aparición de un linfedema, independientemente de que exista o no una linfadenectomía (cirugía de extirpación de ganglios que se realiza en el tratamiento de los tumores de mama)”, afirmó la doctora Forner, durante el XXIII Congreso Nacional del Capítulo Español de Flebología y Linfología (CEFyL) de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular, celebrado en Valencia.

“Una de cada tres personas con obesidad sufren anomalías linfoescintigráficas, lo que indica una disfunción linfática”.

La obesidad y el linfedema tienen una relación recíproca: en ambas enfermedades se aprecia una proliferación e hipertrofia de adipocitos”, afirmó la doctora Forner. “Se observa que los depósitos de grasa se encuentran crónicamente inflamados e infiltrados por macrófagos y linfocitos. Así, la obesidad podría disminuir la función linfática como resultado de cambios en la linfangiogénesis”.

Como la obesidad disminuye la función linfática, de forma independiente, las personas obesas tienen más riesgo de sufrir linfedema por “tener comprometida la función linfática de base, presentar respuestas inflamatorias anormales que afectan negativamente al sistema linfático, y mostrar una capacidad disminuida de regenerar los vasos linfáticos dañados”, explica la doctora Forner.

Sin embargo, los estudios apuntan a que el control del índice de masa corporal y el ejercicio pueden revertir el proceso, pues “han demostrado beneficios constatables en la función linfática de personas con obesidad”, concluye la doctora Forner.

 

Fuente: Diario Vasco

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