Un estudio realizado por la Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (Fedao) y la Asociación Visión y Vida en el que tomó una muestra de medio millar de empleados de una empresa en Barcelona – España, comprobó que las gafas premontadas no graduadas por un experto implican multipless riesgos para la salud visual.

La investigación ha sido presentada por la vicedecana de la Facultad de Óptica y Optometría de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), Anna Torrents, bajo el título de ‘El estado de la visión en el trabajo y el ocio’

Torrents destaca que los lentes gafas premontadas se pueden adquirirse en cualquier establecimiento, desde bazares hasta supermercados: «Su espíritu inicial era para situaciones de emergencia, aunque hay quien las usa habitualmente».

A su vez destaca que las personas que usan este tipo de gafas «se autogradúan, se van probando unas y otras y eligen las que permiten ver los objetos más grandes», lo que provoca una hipercorrección visual perjudicial.

Su uso indiscriminado «provoca mareos, dolor de cabeza y otros síntomas de fatiga visual», además que poseen la misma graduación para los dos ojos e igual distancia entre pupilas, razón por la cual no se adaptan a las necesidades de cada sujeto.

Por estas razones Torrents, ha abogado por regular su uso para que sean consideradas como producto sanitario de clase I que requiere adaptación individualizada.

Por su parte, el presidente honorífico de Visión Salvador Alsina, igualmente ha pedido la regulación de este producto: «Pido a las autoridades sanitarias que solo se puedan vender en aquellos canales que cumplan la legislación vigente y con autorización sanitaria para evitar efectos perjudiciales para las personas».

Asimismo, recordó que este tipo de lentes no sirven para manejar, ni poseen protección ocular, ya que sólo están indicadas para visión próxima, es decir, leer y escribir.

El estudio dio como resultado que los usuarios de anteojos premontados no alcanzan la misma calidad de visión que los de gafas personalizadas por un experto, algo que afecta más a las mujeres debido a su distancia interpupilar.

De la misma forma reveló que las personas que usan gafas monofocales para corregir problemas de visión próxima tienen 2,5 veces más problemas de conducción, por lo que recomiendan las gafas progresivas.

Concluyen que la mayoría de la población no tiene una óptima agudeza visual.

Con este análisis queda demostrado que no acudir al oftalmólogo para remediar la presbicia puede acarrear consecuencias negativas: el 25% de la población entre 19 y 64 años «tiene condiciones asintomáticas que pasan desapercibidas hasta que son irremediables».

Fuente: farodevigo

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